domingo, 20 de mayo de 2018

Vinos La Zorra Raro 2014.


Puntos El Alma del Vino ... 16(20).

De nuevo mi agradecimiento a Olga Martin López y a su equipo profesional y humano por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando el envío de varias muestras de sus referencias principales. Tras gozar con la cata del 8 Vírgenes, un vino blanco fascinante, traigo hoy al blog mis conclusiones personales sobre el Raro, un vino tinto monovarietal de la casta Rufete, en edición de añada 2014.
Raro será que si a usted, querido lector, le gusta el vino, esta referencia de La Zorra le pase desapercibida. Porque además de una sincera declaración de intenciones basada en el respeto varietal, hay una virtud que encuentro en este vino : encandilar desde un concepto de unidad de fruta y mineralidad. No en vano y criticando una vez más a aquellos ilustres pensadores de la ciencia oficial que pretenden negar la existencia de la expresión mineral como valor unido al suelo en donde la vid cumple su ciclo vegetativo, e incluso a aquellos que buscan dividir la mineralidad en diferentes apartados complicados y hasta difíciles de entender por quienes no estudiamos licenciaturas de ingeniera nuclear, los vinos no son más que una expresión frutal del suelo, del clima, de la zona geográfica y de las diferentes características de cada cosecha. Sí no lo son, tal vez sea el momento de
empezar a alarmarse. Las raíces de la vid y su legendaria fuerza de penetración, son en sí mismas,
causas más que evidentes de que la mineralidad en caso alguno es un chisme, ó un mito sin fundamento. Los suelos graníticos y pizarrosos donde se asientan las viñas que facultan las uvas de Rufete que dan forma y fondo a este Raro, están a mi juicio plenamente justificados en la expresión del vino. Tras la vendimia y una primaria maceración, se despliega la fermentación alcohólica, que precede a una maloláctica y a una corta permanencia en barricas de madera de roble francés de segundo año, poco más de cien días.
En copa parada es suave y ligero, cromatismo violáceo incluso con algunos tonos de color rosa flambé, nariz que envía notas que recuerdan a fresas de mata, grosellas, arándanos y fruta de granada, con un guiño cítrico ligero, algunas hierbas aromáticas y pétalos florales rojos y violeta. Apéndice balsámico, regaliz, con un fondo en donde hay nostalgias aromáticas de pedernal húmedo y fina salinidad terrosa.
Buena prolongación mineral en el perfume.
La boca es gustosa, fina en el avance, incluso con una sensación más bien fluida, dejando en el paso notas amplias de fruta, esmerada traza de acidez, con una tanicidad débil y una fina y sutil persistencia. Su primordial virtud es ese sabroso descriptor frutal y esos guiños minerales que amplifican en la retronasal, junto a balsámicos, silvestres y aquí, en menor medida florales, toda su capacidad expresiva.

sábado, 19 de mayo de 2018

Heredad San Andrés Cupani 2015.


Puntos El Alma del Vino ... 18(20).

Elaboración con uvas de la casta tempranillo, seleccionadas con minucioso control en bodega tras el proceso de vendimia. Heredad San Andrés mantiene siempre los parámetros de calidad idóneos, a fin de preservar la condición varietal de la fruta y que esta se exprese con claridad en los vinos que ofrecen al consumidor final. Este Cupani en edición de añada 2015 se elabora mediando un proceso de fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, manteniendo un control de temperatura y procediendo después a una maloláctica que junto a un periodo posterior de doce meses, tiene lugar apostando por removidos periódicos de lías, en barricas de madera de roble francés.
Un auténtico placer haber catado en sede de esta bodega sonserrana, junto a los propietarios y el enólogo, una buena selección de sus vinos, tanto desde botella como a pie de barrica.
En copa parada exhibe un cromatismo picota intenso con reflejos grana, brillo y limpieza en la estética, deslizando en la cercanía aromática recuerdos plenos de fruta negra y roja en sazón, balsámicos en el centro de la fragancia, con ligereza especiada y algún fino tostado que se aloja en la segunda línea del perfume. Hay franqueza y la fruta siempre se acredita por delante de los efectos del roble francés. Estupendo arranque en boca, pleno de intensidad, estructura y un sensacional brillo de acidez, músculo en el avance, sabroso y sostenido en el ritmo de cata.
Taninos que dejan su presencia y que abarcan un espacio durante la degustación del vino.
Muy buena persistencia, deja en la retronasal recuerdos de moras y cerezas, ciruelas rojas y negras, guiño de vainilla débil, profundidad balsámica que se delata con memorias de regaliz, surge hacia el final un guiño de cacao y una hermosa sapidez.
Prolongado y emotivo.
Lo califico en esta edición de añada 2015 entre muy recomendable y más que muy recomendable.









viernes, 18 de mayo de 2018

Compañía Bodeguera Valenciso Reserva 2009.


Puntos El Alma del Vino ... 18+(20).

Es siempre un sincero honor compartir con mis lectores referencias como la que hoy traigo al blog. Y lo es, no por simple inercia ó brindis al Sol, sino por conocer muy bien que hay detrás de bodegas como Valenciso. Por encima de la personalidad de Carmen Enciso y Luis Valentín, buena gente de vino, hay, además del resto del equipo profesional y humano del dominio, un trabajo realizado con mimo y respeto a la identidad de la varietal, de la zona y de las características de cada añada.
Y no hay mejor manera de contrastar estas afirmaciones con la cata puntual de cada añada de este vino tinto reserva que Valenciso defiende en el complejo mercado del vino. Todas diferentes, entre sí y al mismo tiempo todas haciendo valer un equilibrio y un más que evidente punto de excepcionalidad, ese que para catadores y escritores de vino como yo, diferencia lo brillante de lo simplemente correcto, la personalidad propia de un vino de otros que se terminan olvidando al cabo del tiempo.
He catado varias añadas pretéritas de Valenciso y sin embargo permitirá el lector que me centre en las dos precedentes, relativas a las cosechas 2007 y 2008, y por supuesto a la más actual, la del 2009.
Seguimos con fruta de la variedad tempranillo, uvas procedentes de fincas localizadas en Haro, Ollauri, Villalba, Rodezno y Briones. Influencia atlántica, con sueños de composición arcillo
calcárea, fermentado y macerado en depósitos de hormigón, con maduración de diecisiete meses en
barricas de madera de roble francés.
Definiría esta añada 2009 del siguiente modo, tomando como referencia las dos anteriores : propia identidad, marcando a buen seguro la influencia de los agentes climáticos y meteorológicos externos, tiempo de vendimia y permanencia de crianza en madera. Y sin embargo en algunas cosas me recuerda a la del 2007 y algo menos a la del 2008.
Mucha fruta roja, muy elegante en todas las fases de la cata, equilibrio, virtud muy habitual en los vinos de Valenciso, testigos de la madera apacibles, siempre acompañando a los descriptores frutales pero desde una respetuosa segunda línea, lácticos, un punto más complejo de especiados respeto a las añadas precedentes, tostados incipientes y ligeros, con perímetro balsámico y de torrefactos.
Siempre la imponente fruta roja afianzada dirigiendo una orquesta de cámara olfativa que ejecuta la pieza con relevante compás.
La boca demuestra frescura, con un avance en donde la acidez despliega un buen dinamismo, prolongación siempre con una magnífica balanza entre fruta y madera, conducido con empaque frutal y estupenda sensación de estructura, taninos golosos y pulidos, con franca seña de persistencia, muy varietal y expresivo en cuanto a la expresividad de la tempranillo riojalteña. Insisto una vez más en esa virtud del equilibrio, clamoroso en este aspecto, sabroso, con llegada y alcance. La retronasal habla de ciruelas rojas y cerezas, hay tostados y un cierto recuerdo de pastelería, gama de vainilla y brisa de pimienta negra, fondo balsámico, regaliz, iniciando en el epílogo apuntes que evocan una fervorosa intensidad de fruta roja, frescura acomodada sobre el lecho que configura la influencia del roble francés. Aterciopelado, amable, sápido y armonioso.
Lo califico en esta añada 2009 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
El tiempo, a buen seguro y siempre bajo mi criterio, le dará aún mayor gloria.
Creo que supera a las dos añadas anteriores, por dos cabezas a la del 2008 y con perspectiva de futuro  mediante una guarda responsable en botella, por media a la ya legendaria del 2007.
Por cierto, tras catarlo, lo disfruté en toda su amplitud con un solomillo del establecimiento Palacio de Casafuerte, sito en el municipio de Zarratón.


Compañía Bodeguera de Valenciso Rosado 2015.


Puntos El Alma del Vino ... 17’50(20).

Mi agradecimiento a Carmen Enciso y Luis Valentín y a todo el personal profesional y humano de esta bodega de Rioja, destacando a la simpática a la par que eficiente Ana Ruiz, por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediando la entrega de  esta muestra de su vino rosado en la nueva edición de añada 2015.
Conocer de cerca Valenciso es saber que sus lindes demuestran desde su fundación un respeto absoluto por la casta varietal tempranillo y por ello su vino rosado, uno de sus grandes desconocidos puede que por la poca producción que acredita, no podía estar elaborado de otro modo. En un país de grandes vinos rosados como es España, esta referencia de Valenciso pone claramente en fuga la leyenda de que los vinos no son para los fatigosos días de calor estival. Es más caté el vino y pude degustar dos copas seguidas en una tarde en la que el termómetro pasaba de los treinta grados centígrados y puedo manifestar que la sensación fue de lozana frescura frutal, más allá de esos absurdos complejos que piden aparcar el consumo de vino durante el verano.
Sangrado y uvas de tempranillo vendimiadas en las fincas de la bodega, demostrando en copa parada un bello cromatismo intenso, con tonos rosa frambuesa y cereza, deslizando en nariz recuerdos amplios de frutos rojos y bayas silvestres, guiño cítrico muy suave que estiliza la fragancia, profuso  en los retornos aromáticos, con segundas insinuaciones en clave floral roja y violeta, llenando el perímetro de la fragancia con un aire balsámico que prolonga y redondea su expresión olfativa. Boca sabrosa, rebosante de frescura, longitud en la traza de acidez, con un leve punto untuoso y una divertida nota crepitante que le aporta largura y simpatía. Es un vino amable y divertido, parece latir cuando alcanza el paladar y lo llena de sentido frutal. No hay ni un solo instante, a diferencia de otros vinos rosados, durante el que aparezcan fábulas o descriptores con señas extemporáneas. Todo lo que aporta este rosado de Valenciso en su edición de añada 2015 es franqueza varietal.
Alcance y llegada, con la retronasal sugiriendo recuerdos de cerezas, arándanos, fresas y frambuesas, pétalos florales de rosas rojas y algunas violetas, con un ligero guiño cítrico que sirve como vaso comunicante con un epílogo balsámico menos marcado, que completa la cata y la exhibición.

jueves, 17 de mayo de 2018

Bodegas Marqués de Reinosa Garnacha 2016.


Puntos El Alma del Vino ... 16(20).

Elaborado con fruta procedente de viñas viejas localizadas en laderas del Monte Yerga, este vino tinto perteneciente a la categoría colección privada de la bodega Marqués de Reinosa, se fundamenta en una base mayoritaria de uvas de garnacha, con un aporte menor, en torno a un siete y medio de tempranillo, acreditando un proceso de maduración de entre seis y ocho meses de permanencia en barricas de madera de roble americano.
En copa parada exhibe un cromatismo picota intenso de notable intensidad, con reflejos violáceos suaves y buena sensación de brillo. Nariz que desliza recuerdos de fruta roja en sazón, eje balsámico y apuntes silvestres que destacan sobre un lecho cremoso y especiado. La fruta luce con frescura en el aroma, por delante de los destellos procedentes del roble.
La entrada en boca resulta emotiva, hay guiños varietales en el avance y una buena racha de frescura, con la traza de acidez sostenida y un buen punto de llegada final.
Suavidad tánica, notable estructura.
Golosos aportes con la retronasal recreando similares apuntes organolépticos a los manifestados en la proximidad olfativa, cerezas y ciruelas rojas, gesto de naranja, este en clave varietal, regaliz y algunas memorias de pimienta y cremosidad, muy tenues tostados.
Finaliza con expresiva sapidez y un fino gesto de terrosidad.
Lo califico en esta edición de añada 2016 como muy recomendable.

miércoles, 16 de mayo de 2018

Bodegas Javier San Pedro Ortega Viuda Negra Crianza 2013.


Puntos El Alma del Vino ... 15(20).

Es esta una de esas referencias de la zona alavesa de la denominación de origen Rioja que suelo testar añada tras añada, buscando siempre las diferencias que acreditan las características concretas de cada edición de cosecha. Javier San Pedro Ortega representa la quinta generación de una familia que siempre, en su Laguardia natal, ha tenido una relación directa con la elaboración de vino, mediante un previo cuidado del viñedo. Precoz, con diecisiete años acometió su ópera prima, Javier es una de esas grandes perlas que de la denominación de origen Rioja ofrece al complejo y prolífico mercado vitivinícola.
El Viuda Negra crianza que hoy publico en su cosecha 2013 es un monovarietal de la casta tempranillo, que acredita un tiempo de maduración de catorce meses en barricas de madera de roble americano y francés y que se elabora con fruta procedente de cepas de más de treinta años de edad media.
San Pedro Ortega maneja largas maceraciones para un vino expresivo, limpio y rotundo en cuanto a la expresión de la fruta madre.
En copa parada muestra un cromatismo picota de notable intensidad, con reflejos púrpura, nariz que anuncia recuerdos de fruta roja en sazón, guiños especiados suaves que dejan paso a un fondo balsámico y a nostalgias de frutos secos tostados, con alcance de fragancia en donde la expresión de la tempranillo se afianza y prolonga su capacidad aromática. No es un vino que pide largas reflexiones de complejidad, y sin embargo motiva que el catador piense en torno a cepas viejas y a una ubicación cercana a la Sierra Cantabria alavesa. En ese sentido el arranque en boca se muestra sabroso, equilibrado, con nervio en el paso, buen avance, frescura y una larga traza de acidez que abraza el paladar junto a la seña de una tempranillo de Rioja bien definida.
Taninos golosos y pulidos, estupenda persistencia, con la fase retronasal haciendo una declaración de evocaciones a cerezas y ciruelas, notas de pimienta negra, suaves memorias de almendra tostada, relevando un eje gustativo con memorias balsámicas de regaliz. Goloso, amable y con esa copla de una copa lleva a otra.

martes, 15 de mayo de 2018

Bodega Belondrade Quinta Apolonia 2016.


Puntos El Alma del Vino ... 16(20).

Hay vinos que mantienen añada tras añada una magnífica regularidad. Uno de ellos es, sin lugar a dudas, este Quinta Apolonia de Belondrade, que con los trabajos de enología de Marta Baquerizo, suelo catar con la seguridad de que me encontraré con un vino varietal y equilibrado al mismo tiempo. Verdejo acogido a la denominación de origen Vino de la Tierra de Castilla y León, que en su proceso de vinificado incluye una fermentación del treinta porcentual en barricas de madera de roble francés, con una posterior maduración sobre lías de tres meses, dejando el resto del total en una fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, manteniendo un control de temperatura.
En copa parada exhibe una cromática amarillo pajizo, con reflejos dorados de media intensidad, buen brillo, nariz que recibe recuerdos cítricos, con melocotón de viña y ciruelas claudia maduras en la continuidad, aportando después algunas brisas florales blancas y amarillas, con insinuaciones de melosidad y algunas muecas balsámicas.
Arranque sabroso en boca, buena concentración de la fruta, con esbelta y marcada traza de acidez, untuosidad en el paso, alcanza el paladar con las credenciales golosas de la verdejo y los nítidos puntos procedentes de la fermentación en roble. Alcance y llegada, estupenda persistencia, anotando en la fase retronasal evocaciones de limón, fruta blanca con hueso, pera de agua y ciruelas claudia, guiños de jazmín, ortiga blanca, cremosidad pastelera, algunas señas herbales y resinas balsámicas que contemplan cierta punta anisada menor.
Finaliza con un tono salino que redondea el conjunto de la cata.

Bodegas Exopto Dominio del Viento Crianza 2011.


Puntos El Alma del Vino ... 17’50(20).

Referencia de Tom Puyaubert que traigo hoy al blog y que se acredita mediante una conjunción varietal con una base mayoritaria de fruta de la casta tempranillo, ochenta por ciento, dejando la proporción restante para uvas de graciano. Uva que se vendimia en parcelas situadas a una altitud de cuatrocientos cincuenta metros sobre el nivel del mar, con viñas plantadas entre los años 1980 y 1990. Suelos de composición caliza y arcillosa, con un proceso tradicional de vinificado y una crianza de doce meses en barricas de madera de roble francés. Seis meses adicionales de afinado en botella, antes de su salida al mercado.
En copa parada exhibe un cromatismo apicotado de buena intensidad con reflejos grana, nariz que impone recuerdos de fruta negra y roja en sazón, algún matiz ahumado no muy duradero que abre notas especiadas y tostadas contenidas pero marcadas con la intensidad suficiente para acompañar a la fruta y darle una buena redondez aromática, retornos de ebanistería y de frutos secos.
A una buena complejidad del perfume, sucede una boca que arranca con plenitud de fruta, buena traza de acidez, concentración y volumen, envolvencia y longitud. Taninos maduros y pulidos, hay ducha de fruta y un carácter nada disimulado de vino con propia personalidad, Dama Negra que en su retronasal afirma un testigo balsámico que no percibí en la fase olfativa y que insiste en notas de cerezas, moras y ciruelas negras, pimienta y un canto magnífico a regaliz, terrosidad, mina de lapicero, té negro y una suave brisa tostada que se focaliza en almendras.
El rastro de prolongación que deja tiene que ver con esas nostalgias negras, en donde fruta, balsámicos y mineralidad fascinan.
Hay fruta, hay buena integración de la madera y hay alcance y pegada.

lunes, 14 de mayo de 2018

Champagne R.Boutillez-Márchand Premier Cru Blanc de Blancs Brut Millésime 2005.



Puntos El Alma del Vino ... 19(20).

Mi gratitud para los responsables de esta bodega francesa por su desinteresado envío de esta muestra de su referencia champagne brut en edición millésime 2005, que pude catar y degustar acompañado de un grupo de amigos, apasionados bebedores de espumosos, durante una comida celebrada en un céntrico restaurante bilbaino.
Blanc de blancs, elaborado en modo monovarietal con fruta de la casta chardonnay, vendimiada en parcelas de la propiedad, localizadas en el corazón de Montagne de Reims.
En copa parada exhibe un cromatismo amarillo dorado intenso con despliegue de burbuja fina y regular, estampa limpia, con la nariz enviando recuerdos de fruta cítrica, algún esbozo tropical y de fruta blanca, apéndices melosos y de levaduras en segunda instancia, recreando a continuación sensaciones balsámicas y de mantequillas. Menor nostalgia floral, que aunque también aparece se ve superada por la colección de evocaciones frutales.
Boca amplia, con un arranque que preside la fruta, dejando notas golosas en el avance, con una buena traza de acidez, prolongada y controlada, elegancia en su caminar por boca, abraza el paladar y lo llena de matices refrescantes. Untuosidad media alta, con muy buena seña de persistencia, por supuesto exhibe un soberbio punto de llegada y alcance.
Retronasal que habla de confituras de limón y naranja, algunas memorias de manzana, melocotón y piña, con guiños de hinojo y bollería en segundo plano, acompañados de esa suave punta de mantequilla y un final que expresa salinidad.
Un gran millésime blanc de blancs brut, que califico como más que muy recomendable.