Vinos de Benjamín Romeo Qué Bonito Cacareaba 2014.




Puntos El Alma del Vino ... 17´50+(20).

En el pasado de este blog figuran publicadas mis impresiones sobre las ediciones de añada 2008 y 2012 de esta referencia del genial Benjamín Romeo y ejerciendo el derecho simple al recuerdo. La primera de las vendimias mencionadas responde al año 2010 cuando era este aún un espacio novicio y tras el sentido de mis letras se ve con claridad un punto personal de asombro y admiración hacia un vino blanco que algunos siempre tienden a emparentar con la legendaria Borgoña, aunque yo nunca lo haya visto de ese modo. En la segunda de las añadas, la del 2012, publicada en diciembre de 2013, que además coincidió con mi primer encuentro personal con el elaborador sonserrano, el asombro y admiración por la referencia del gallo de Benjamín, se nota más razonada.
Lo cierto es que en esta más actual vendimia de 2014 las conclusiones coinciden de nuevo con el lema, escuchado en alguna oportunidad, uno de los grandes vinos blancos contemporáneos de Rioja y por ende de toda la península ibérica. Garnacha blanca, viura y malvasía, como ente varietal, con un proceso de elaboración que tras la fermentación alcohólica, incluye un tiempo de maduración en barricas de madera nueva de roble francés que se prolonga durante ocho meses.
Lo veo cumpliendo con los niveles habituales de calidad que demuestran los vinos de Romeo y sin embargo y en mi opinión, es una añada que precisa más tiempo de botella, más afinado para ganar entereza y solidez, cuestión esta que por otro lado no es inédita ni peculiar en vinos blancos fermentados en barrica. Pero es esta oportunidad, recomendaría una vez adquirida la botella y si hay posibilidad para ello, conservarla durante un año en lugar apropiado, para con paciente raciocinio, descorcharla y beber de las fuentes de la gloria vínica.
En copa parada esgrime un cromatismo amarillo pajizo brillante, con algunos esbozos dorados más insinuantes, nariz bendecida por guiños de ciruelas proustianas y cítricos, pera con gestos de confituras, muchas flores, amplitud de nostalgias a naturaleza primaveral, camomila, rosas blancas y rojas, madreselva, jara blanca, hierba recién cortada, desplegando en el eje del perfume una nota balsámica y después un elocuente giro especiado y ahumado, que desemboca hacia el final en nostalgias cremosas. El roble haciendo notar su influencia, aunque es siempre el retorno frutal y floral quien domina la exhibición.
Arranca en boca con frescura, buen lineal de acidez, graso en el avance, sutileza y volumen, con una estructura digna de aplauso. Muy buena clave de persistencia, dejando en la fase retronasal memorias de fruta cítrica y blanca, notas escarchadas, flores blancas y amarillas, herbales, insinuación de membrillo y cremosas expresiones, que se complementan con hinojos, cereal y especiados, pimienta.
Tiene sapidez en su epílogo y longitud indudable.
Creo que ganará enteros con más tiempo en botella, pero en su presente lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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