J.Chivite Family Estates Las Fincas Rosado 2016.


Puntos El Alma del Vino ... 16´50(20).

A veces, algunas veces, hay rosados que responden a actitudes caprichosas que las bodegas correspondientes ejecutan sin mirar más que el afán refrescante estival de sus clientes seguros y potenciales. Vinos que responden a campañas de marketing, que aunque tienen reconocido éxito y también su público, a los catadores nos resultan deslavados, probablemente por manejos de filtrados y depurados que sirven para desligar la esencia misma de la uva del resultado final. No es el caso, a Dios gracias, de este Las Fincas de Chivite, que pude catar hace unos meses y que me reconcilió con el hecho constatado de que publicidad y calidad no siempre tienen que ir reñidas, sino que pueden ser causas complementarias.
Con el sello de la colaboración de uno de los más prestigiosos chefs que ha dado la cocina creativa guipuzcoana, Juan Mari Arzak, un enamorado de estos vinos rosados, que contribuye con su nombre a la promoción de la referencia y acogido a la indicación geográfica protegida Vino de la Tierra 3 Riberas, me sumerjo en una conjunción varietal de las castas garnacha y tempranillo, fruta cultivada bajo una influencia climatológica atlántico continental, dentro de las lindes de la legendaria Finca Legardeta, patrimonio de la familia.
En su elaboración y tras la cosecha y la conducción del fruto a bodega, se procede con un sangrado, posterior a la maceración extractiva, llevando después a buen término un fermentado alcohólico bajo control de temperatura, que se prolonga durante poco más de veinte días y que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable.
Durante seis meses permanece en contacto con sus lías, tiempo en el que se afina y madura, antes de proceder con el embotellado.
En copa parada exhibe una cromática rosa pálida, con algunos reflejos piel de cebolla. Buen brillo. La cercanía aromática llega poblada de nostalgias a fruta roja y negra maduras, notas florales en segunda instancia, con fondo balsámico y equilibrio. La boca arranca ligera, bien armada la línea de acidez, es jugoso y fresco, notas untuosas en el paso, expresando una buena prolongación y algunos matices cítricos que se reúnen con las memorias de fresas, cerezas, moras y más tímida piel de naranja, rosas rojas y bergamota por detrás de los registros frutales, y un guiño balsámico bien acoplado al conjunto.
Lo califico en esta edición de añada 2016 como muy recomendable.
Tiene viveza y longitud. Un vino divertido.

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