Château Couvent des Jacobins 2012.



Puntos El Alma del Vino ... 15(20).

Un grand cru classé de Saint-Émilion, perteneciente a un dominio vitivinícola propiedad de Rose Noëlle Borde y Xavier  Jean, que cuentan con el apoyo enológico profesional de Ludwig Vanneron.
Poco más de diez hectáreas de viñedo que habilitan cepas con una antigüedad que oscila entre los veinticinco y los cincuenta años, aplicando en campo un rendimiento de treinta y dos hectolitros por hectárea, siempre buscando manejos de agricultura que respeten la identidad de las varietales y el entorno natural. La añada 2012 se basa en una conjunción varietal mayoritaria en merlot, con una proporción del quince por ciento dedicada a la cabernet franc.
La elaboración contempla vinificaciones parcelarias, con maceraciones de entre dos y cinco jornadas antes de emprender la fermentación, que con posterioridad se prolonga durante veinticinco días. Para la maduración, que se extiende durante un máximo de quince meses, se utilizaron barricas de madera nueva de roble francés, Allier, Tronçais y Bertranges, y de un uso, estas en una proporción del cincuenta y cinco por ciento.
Cromática en copa parada que defiende la buena identidad de la merlot, picota intenso y oscuro, sensaciones de limpieza y brillo, plasmando en la cercanía aromática nostalgias de fruta negra en sazón, con balsámicos en segunda instancia y algunos recuerdos de grafito, retirada de fragancia que apunta en dirección a las influencias de la madera, bastante marcada, aunque con el paso de los minutos la fruta abre su predominio, evidenciando una aceptable nota de ensamblaje. Diría que no es tal vez una gran añada del vino de este château, pero es justo decir que la merlot sí alcanza a lanzar sus claves varietales, de inicio más tímidas y escondidas tras los descriptores procedentes del roble. La boca arranca intensa, con buena seña de acidez, concentración y cierto aporte graso y cálido que lo convierten en un vino para beber con paciencia, dejando que tras el descorche, se exprese. Taninos maduros y con un guiño goloso, buenas notas de persistencia. Tal vez le sobre, durante su cata, un exceso apacible de madera, aunque bien aireado y con tiempo, se aproxima más a un notable balance, que al fracaso. La retronasal exhibe ciruelas y arándanos, guiño de confituras, arropes, vainilla y frutos secos, matices tostados, regaliz balsámico y en el fondo un apunte mineral que comparo con memorias de grafito. En segunda aproximación, tras la fruta negra, me inspiro en recuerdos ahumados, cremosidad y el mismo repertorio de la primera impresión.
Lo califico en esta edición de añada 2012 como muy recomendable.
Empieza brusco, algo cálido y secante, pero sin que finalmente me resulten errores de bulto, sino más bien una práctica ligada a una fruta que tal vez no fuera la mejor de la década. En cualquier caso, ofrece buenos momentos durante la cata. Intenso y hasta un punto, distinguido.



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