domingo, 12 de agosto de 2018

Bodegas Ochoa Crianza 2014.


Puntos El Alma del Vino … 16’50(20).

La familia Ochoa ha apostado por su vino tinto crianza como primera referencia de la bodega en optar a la certificación de agricultura ecológica de cara a la cosecha 2018. Su cariño por la casta tempranillo, cosecha de la finca Santa Cruz de Traibuenas, es patente. De hecho en esta bodega navarra fueron pioneros en insertar el nombre de esta casta varietal en sus etiquetas del crianza, colaborando de ese modo en dar una información válida y precisa al consumidor, que siempre recibe de buen grado este tipo de detalles.
La finca mencionada tiene una composición arcillo calcárea en sus suelos y ofrece bajos rendimientos, estando sujeta en los últimos años a serios estudios de investigación en I+D, habiendo sido objeto de aplicaciones en cubierta vegetal con muy buenos resultados. La presencia de olivos en la finca no pasa desapercibida. Tras un proceso tradicional de elaboración que incluye una madurado de doce meses en barricas de madera de roble americano, el vino plantea en copa parada un cromatismo picota intenso con sensación de limpieza y brillo, reflejos púrpura. La cercanía aromática plantea recuerdos de fruta roja en sazón, con especiados suaves y algunos brillos florales breves, matizando en el centro de la fragancia recuerdos balsámicos y algún tostado bien integrado. Equilibrio aromático con la fruta destacando.
La boca abre con buen despliegue de frescura, ritmo sostenido con la línea de acidez bien delineada, taninos maduros y golosos, expresando una notable clave de persistencia.
Amable y con apacibles sensaciones de buena maduración.
La retronasal me deja memorias de cerezas y ciruelas rojas, regaliz y coco, con fondo cremoso y de frutos secos tostados.
Complaciente, asoma en el final una sápida longitud.
Lo califico en esta edición de añada como muy recomendable.

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