Azienda Agricola Arianna Occhipinti Il Frappato 2014.


Puntos El Alma del Vino … 17´50(20).

Arianna Occhipinti es una mujer comprometida con su labor de elaboradora y viticultura, pero también con su romántico amor por la zona siciliana de Fossa di Lupo, un entorno privilegiado en donde la biodiversidad y la influencia de los montes Iblei, cadena montañosa situada en el sudeste cardinal de Sicilia, con suaves laderas, profundos valles, bosques y muros de roca seca, configuran un paisaje natural digno de admiración. Puro mediterráneo capaz de enamorar a cualquiera. La winemaker Occhipinti no es una excepción. Viñas asentadas en suelos calizos que facilitan el ciclo vegetativo de la frappato, uva que da origen y cobertura a esta referencia hoy comentada en el blog.
La mujer que elabora este vino lo califica de elegante, sanguíneo y ligeramente amargo. Lo entiendo en su justa medida, porque tiene en su seña de identidad la filosofía del terciopelo, el enganche de la ducha de fruta y un sabroso tono de amargosa personalidad, balsámica diría yo.
La frappato di Vittoria no tiene pretensiones de amabilidad, es un vino salvaje dentro de una ligereza sorprendente, con la personalidad que el viñedo de las rojas tierras sicilianas de Ragusa, influenciadas por la cercanía del mar, le confieren. Tierra de media densidad que a las arenas rojizas le suma una proporción de tiza, fruto de la erosión de rocas calizas. Viñas que acreditan una antigüedad de cuarenta años, y cuyo fruto, tras la pertinente cosecha realizada en los primeros días de octubre, se trata con mimo en su transporte a bodega. Allí se procede con un fermentado alcohólico en el que se utilizan levaduras indígenas y que incluye una maceración en contacto con las pieles, todo durante un tiempo de treinta días. La maduración se prolonga por catorce meses utilizando a tal fin barricas de madera de roble de Eslavonia, sumando un mes más de afinado en botella, antes de salir al mercado.
Es un vino hasta cierto punto contradictorio, que sorprende en su cata por cierta suavidad que esconde acto seguido una firme intensidad, que encierra la personalidad de la fruta madre enriquecida por una inalterable sensación mineral que le acompaña y que fortalece su carácter. Podría definirlo como un homenaje premeditado a la tierra que le da vida, desde el cromatismo limpio y picota, hasta los aromas de frutos rojos, algunas flores, ligeros descriptores especiados y una terrosidad mineral que alargan la fragancia. Boca jugosa, con una nítida línea de acidez, la fruta bien plantada en primer plano, frescura por doquier, ligereza e intensidad, taninos maduros y buena llegada y alcance. La retronasal insiste en cerezas, ciruelas rojas y grosellas, flores y alguna hierba silvestre, pimienta y ese gesto que emociona, ya al final, y que nos habla sin lugar a dudas de la tierra, de mineral expresividad. Lo califico en esta edición de añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable. Magnífica añada para un vino, que está hecho desde el corazón. No me cabe duda.




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