viernes, 27 de julio de 2018

Hiruzta Txakolina Basque Brut Nature 2015.



Puntos El Alma del Vino ... 16´50(20).

Hace un tiempo visité la bodega Hiruzta localizada en el barrio Jaitzubia de la localidad guipuzcoana de Hondarribia, en donde el sosiego del paisaje compite en protagonismo con las buenas labores profesionales de Ana Martín y Pepe Hidalgo, una pareja que no precisa de presentación, gracias a su larga y efectiva andadura en este fascinante universo vitivinicultor.
Uno de los productos que me quedaron en la cesta y que he guardado como oro en paño, buscando por propio criterio el instante idóneo de su cata, es este espumoso método tradicional, elaborado en modo mono varietal con uvas de la casta hondarribi zuri.
Se cosecha la fruta madre en el viñedo propiedad de la bodega, orientado al sur e influenciado por la cercanía del monte Jaizkibel, cordillera que le protege del mar cantábrico.
Las viñas se asientan en terrenos de composición marga arcillosa y roca madre.
Su elaboración parte de un vino base y una segunda fermentación de larga duración realizada a baja temperatura, que se continua con una crianza sobre lías en botella prolongada durante catorce meses, finalizando con decantación en pupitres y removido manual. El degüello a la volée resulta un cumplido epílogo, sin licor de expedición ni azúcar añadido.
Un brut nature caprichoso y sabroso, que tras el descorche ofrece en copa un cromatismo amarillo pálido, con algunas notas doradas tenues y un reflejo cetrino ligero. Estética brillante, correcto despliegue de burbuja fina, continuado y persistente.
En la proximidad aromática surgen recuerdos cítricos y de fruta blanca, hinojo en segunda instancia con un fondo balsámico y algunos registros que memoran bollería y mantequilla francesa.
Boca que arranca elegante, buen despliegue de acidez, untuosidad en el paso, la burbuja bien integrada en el conjunto, frescura y consistencia. Llegada y buen alcance, manifestando en la vía retronasal recuerdos de ciruelas proustianas, macedonias, limón en cierta nota de confitura, manzana, hinojos y anisados breves, con la esencia de bollo suizo y mantequilla que cierra la exhibición junto a un débil guiño salino.
Un bonito recreo de la hondarribi zuri, que debería servir de ejemplo para que estos métodos tradicionales abunden más entre las elaboraciones del País Vasco. Tienen mercado.
Por cierto, acompañando a un alimento tan complejo de armonizar como es el espárrago blanco, todo un éxito.
Lo califico en su edición de añada 2015 como muy recomendable.


No hay comentarios:

Publicar un comentario