domingo, 29 de julio de 2018

Château Quintus Le Dragon de Quintus 2012.


Puntos El Alma del Vino ... 17(20).

En la historia reciente de Château Quintus, en el corazón de la legendaria Saint Émilion, está siempre presente la voluntad de superación. Los propietarios de Haut-Brion y La Mission Haut-Brion, Domaine Clarence Dillon, adquirieron en 2011 este terreno privilegiado y dos años después lo ampliaron con el espacio de una bodega adyacente, Château L´Arrosée.
De este modo el grupo Quintus, presidido por el príncipe Roberto de Luxemburgo, lidera un tesoro vitivinícola en Burdeos, una parte magnífica de esa zona digna de admiración y protección.
Le Dragon de Quintus pasa por segunda etiqueta del dominio y se elabora con fruta de las castas merlot, sobre el setenta y nueve por ciento, y cabernet franc, la cantidad restante.
En su elaboración y tras el proceso de fermentación alcohólica en depósitos, se incluyen dieciocho meses de maduración en barricas de roble francés, con una proporción de madera nueva del cuarenta por ciento.
Buena estética cromática, con tonos picota y reflejos púrpura, limpio y concentrado, confluyendo en la cercanía aromática nostalgias de fruta roja y negra en sazón, guiño suave de confitura, gestos especiados, la madera bien ensamblada, con balsámicos de fondo y recuerdos finales de sugerente terrosidad que se ven precedidos por una nota descriptora de violetas, probablemente debida a la presencia, minoritaria pero destacada, de la cabernet franc.
La boca abre suave, con intenciones de vino redondo, elegante en el paso, con un buen registro de acidez, hay gestos golosos y ensalza a la fruta que le da vida, muy por delante del testigo proveniente de la madera de roble. Según se mueve la copa y pasan los minutos el vino abre sus puertas al catador, se amplían las credenciales de la merlot de Saint Émilion, refinada y expresiva. Ducha de fruta y taninos maduros, envolvente. A una buena seña de persistencia, le sigue una retronasal que habla de grosellas y cerezas, arándanos, con flores violetas en segunda línea y un punto de regaliz, que deja paso a nostalgias especiadas, fina cremosidad procedente del roble, algún fruto seco y epílogo terroso y mineral.
Buena edición de añada, que califico como muy recomendable.


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