Basilio Izquierdo B de Basilio Garnacha 2015.




Puntos El Alma del Vino … 18(20).

Con una sólida declaración de intenciones, haré este vino siempre y cuando las uvas lo permitan, el siempre genial Basilio Izquierdo, alza a la garnacha de Tudelilla a la categoría que siempre le correspondió y que muchos, por simple ignorancia, siguen desconociendo. Una garnacha procedente de viñedo de altura, con algo más de quinientos metros sobre el nivel del mar y asiento en suelos de bajo contenido en materia orgánica, arcillo calcáreos y canto rodado en superficie.
Basilio me sorprende durante una reciente cata en su casa de Haro, con el descorche de una de las quinientas botellas que ha preparado para saciar el ansia de sus seguidores, entre los que por supuesto me encuentro. Ocho meses de maduración en barricas de madera nueva de roble francés imprimen el sello de equilibrio necesario y una buena nota de ensamblaje entre la fruta madre y la influencia del continente que le sirve durante la fase de la elaboración tendente a la madurez del vino.
Creo que Basilio está muy orgulloso de esta garnacha y es que durante su cata, se demuestra que no es para menos. Un vino con músculo, elegante y con señas varietales que no se esconden, apreciando en copa parada un cromatismo picota firme, con reflejos púrpura, buena estampa, desplegando en su cercanía aromática recuerdos de fruta roja en sazón, pimienta especiado, buen compendio balsámico y hierbas de monte bajo, con una sensación final que gestiona memorias golosas con notable balance. La boca arranca sugerente, con una estructura envidiable, en esto los vinos de Izquierdo demuestran enjundia, buen punto de acidez, paso sedoso y muy agradable, la orquesta interpreta la pieza musical con orden y concierto, no deja espacio para lagunas y dudas. Firme personalidad, durante la cata va progresando, desplegando su amplitud y una fruta privilegiada. Buena y madura expresión tánica, estupenda persistencia. La fase retronasal se ampara en recuerdos de cerezas, ciruela rojas y una leve y cómoda nostalgia de piel de naranja, muy por detrás del descriptor frutal rojo, especiados y balsámicos en segunda instancia, con los encantadores guiños de matorral y ese gesto goloso en el epílogo que prolonga sus sensaciones gustativas. Prolongado y muy consistente.
Lo califico en esta añada 2015 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Representa como sugerente icono, a los tan olvidados y por ello, cada vez más reivindicados vinos de pueblo de Rioja.

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