Bodegas Chivite Colección 125 Rosado 2015.


Puntos El Alma del Vino ... 18 (20).

Durante mucho tiempo la Navarra de los reinos y leyendas tuvo en los vinos rosados una especie de icono identitario. Tras un paréntesis propiciado en mi opinión por una mala gestión de los reguladores de la denominación, las bodegas legendarias, entre las que se encuentra Chivite, dejaron muy claro que las pausas no iban con ellas. Porque de hecho y durante ese paréntesis, las cosas siguieron funcionando en dominios como el presente, en el que por encima de agentes externos y controversias, el trabajo bien hecho mantiene firme el pabellón.
Aprovechando el ciento veinticinco aniversario de la primera exportación de la bodega, en 1985, se lanzó al mercado la Colección 125, una gama de vinos que buscan expresar las condiciones especiales de cada cosecha y cada terruño de viñedo.
El vino rosado de esta selección de la bodega navarra en su edición de añada 2015 se elabora con una conjunción varietal de las castas tempranillo y garnacha, uvas cosechadas en la propiedad del dominio denominada Finca Granja de Legardeta, influenciada por una climatología atlántica.
Elaborado mediante el método de sangrado, con fermentación y crianza en barricas de madera de roble francés durante nueve meses.
En copa parada afirma una cromática asalmonada brillante con reflejos piel de cebolla, matizando los acordes estéticos de los claretes tradicionales aunque con la condición firme de un vino rosado navarro. Nariz que recibe recuerdos de fruta roja, cítricos y flores, añadiendo en segundo plano especiados y algunos ahumados finos, sándalo, piñones y lácteos cremosos. Boca que abre con amplia frescura y amable y prolongada seña de acidez, muy atractivo en su recorrido por boca. Ritmo sostenido, buena persistencia, desliza en la retronasal memorias de grosellas, cerezas, pomelo rosa, albaricoque y granada. A los tonos frutales se añaden recuerdos de flor de naranjo y ahumados, algún guiño de pimienta blanca y comino, balsámicos en el eje y retazos de frutos secos y mantequilla francesa. Siempre la fruta predominante. Largo y con buena llegada y alcance, hay consistencia.
Lo califico en esta añada 2015 entre muy recomendable y más que muy recomendable.




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