sábado, 1 de julio de 2017

Familia Martínez Bujanda Viña Bujanda Graciano Cosecha 2014.




Bajo los criterios profesionales del enólogo Lauren Rosillo, quien afirma que debido al calentamiento global, los vinos tienden a tener menos acidez y más grado alcohólico, y el graciano resulta beneficioso para ellos porque es muy ácido y contiene pocos grados de alcohol. Además, con el cambio climático madura ahora mejor que antes y cada vez pueden verse más vinos en los que está presente esta variedad, se elabora bajo el estandarte familiar de los Martínez Bujanda, con Carlos y Pilar al frente, siguiendo el legado de su abuelo Joaquín, iniciador de una saga de personas fieles al campo, al viñedo y desde luego a los manejos de elaboración; este monovarietal de la casta graciano, que surge tras vendimia manual en una parcela, Peña Logroño, propiedad del dominio.
Ante todo es reconocible la casta en el vino, tiene parámetros de buena maduración y refleja la estructura y el volumen de una referencia tratada con mimo y desde luego respetando su propia personalidad.
He compartido mi criterio personal durante la cata de esta referencia con la degustación de un grupo de consumidores habituales, y el resultado ha sido unánime, el Viña Bujanda Graciano 2014 gusta y satisface, convenciendo. Tras la cosecha del fruto y con la llegada de las uvas a bodega, se procede con un proceso de vinificación tradicional, incluyendo fermentado alcohólico en depósitos de acero inoxidable, controlando la temperatura y macerando durante un periodo de dieciséis días. Concluye con una maduración en barricas de madera de roble americano de doce meses.
Tras el descorche y primer servicio, muestra en copa parada tonalidades picota de notable intensidad, con reflejos purpúreos y algunas insinuaciones grana, menos marcadas, amanece en la cercanía aromática con recuerdos de fruta roja en sazón, balsámicos intensos en la continuidad, algunas notas silvestres y un lecho cremoso, láctico, que redondea el perfume y le aporta empaque siempre desde cauces eficientes de equilibrio. En la fase olfativa, la fruta siempre aparece en cabeza y las influencias del roble quedan amortiguadas en la expresión, dando brillantes momentos descriptores de seña balsámica. Boca sabrosa desde el arranque, perfilada con buena concentración de la fruta madre, franca traza de acidez que muestra músculo, garbo en el avance, resuelto y goloso, taninos finos y maduros, desplegando unas buenas credenciales de persistencia.
La retronasal habla de ciruelas rojas y cerezas, amplificado aún más el sentido balsámico, regaliz y mentolados, hierbas aromáticas e infusión de té, fondo cremoso y de caramelo, finalizando con sapidez e incontestable longitud.
Lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Me ha concedido momentos vibrantes y creo que a buen seguro seguirá ganando enteros mediante una guarda responsable en botella.

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