miércoles, 5 de julio de 2017

Doniene Gorrondona Txakolina Fermentado en Barrica 2014.




Bakio tiene como municipio el honor de estar considerado como iniciador legendario del txakolí vizcaíno. Desde allí los responsables de esta bodega han ido evolucionando en función de los tiempos, emprendiendo allá por la añada 2010 la toma de medidas orientadas a fortalecer la filosofía de respeto al medio ambiente, usando corchos procedentes de explotaciones certificadas sin manejos químicos, recuperando un porcentaje progresivo de embalajes de cartón y seleccionando barricas de tonelerías que acreditan certificaciones de sostenibilidad forestal. Un año más tarde se crea en la bodega un banco de aromas, partiendo del carácter ecológico de sus viñedos.
El equipo está basado en los criterios profesionales de la enólogo Itziar Insausti, que gestiona las elaboraciones contando con la asesoría externa de su compañero Jorge Sánchez, y estando auxiliada en campo por Julen Frías, encargado de la viticultura.
La fruta que se vendimia al objeto de dar luz a las referencias de Doniene, se cosecha en viñas localizadas en laderas orientadas al mediodía, con la influencia cantábrica típica del Valle de Bakio, vaguada junto al mar, rodeada de montañas que ejercen de protección frente a los vientos más fríos. Fincas de Panadine, Iturriaga y Torrezar cuyos suelos, más arenosos en las zonas de mayor altitud y arcillosos en las partes más bajas, ofrecen una buena diversidad.
Este txakolí blanco fermentado en barrica, en su edición de vendimia 2014, procede de una vendimia con selección de la uva a utilizar, monovarietal de hondarribi zuri, mediando en bodega una criomaceración, obteniendo el mosto de lágrima que fermenta en barricas de madera nueva de roble francés de diferentes tostados, donde permanece en contacto con las lías durante un periodo de cuatro meses. En copa parada ofrece tonalidades amarillas brillantes, con reflejos pajizos, nariz que recibe nostalgias cítricas suaves, fruta blanca de pepita, sugerentes y finos asomos de mantequilla francesa y ciruelas claudia maduras, notas balsámicas y herbales en el eje aromático, pu erh tea infusión, clave aromática esta que aprendí tiempo atrás durante la cata del Acodo blanco 2014 de Basilio Izquierdo acompañado por el propio elaborador y una pareja de enópatas de origen taiwanés. Personalidad de la fruta en primer término, amplia y cristalina.
La boca abre con notas sabrosas de fruta, buen despliegue de acidez, siempre en cauces afinados, longitudinal y untuoso en el avance, alcanza el paladar y lo hace con profusión de la hondarribi zuri, matizada con la influencia de las lías. Buen alcance y llegada, con la retronasal hablando de limón y manzana, cremosidad, algunos especiados ligeros, camomila, brezo y resinas, los destellos de infusión ya mencionados en la fase olfativa, acabando con esencias minerales expresadas en clave de fina salinidad. Una buena añada de este fermentado en barrica, ¿quién dijo que los txakolís no casan bien con el roble?, que califico como muy recomendable.

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