domingo, 18 de junio de 2017

Viñedos Hermanos Hernáiz El Pedal Tempranillo 2016.




Tras la adquisición de nuevas parcelas de plantación vitícola, los propietarios de Finca La Emperatriz decidieron variar su razón social, usando para ello algo tan simple pero tan directo como su propio apellido, Viñedos Hermanos Hernáiz. Con localización en una de las mesetas de mayor altitud en la zona de Rioja Alta, y con un pasado que cobra relevancia en la era cuaternaria, agente de erosión de la Sierra de la Demanda, los suelos aluviales y la inmaculada presencia de cantos rodados otorgan a los viñedos de este dominio una especial singularidad.
Terrenos pobres, irradiación solar en las plantas y grandeza polifenólica en las uvas, detalles que convierten a los frutos de las vendimias de los hermanos Hernáiz en drupas ideales para elaborar vinos dotados de ciertos e innegables caracteres de excelencia.
El Pedal de Hermanos Hernáiz en su edición de vendimia 2016 es un vino de la variedad tempranillo de Rioja, que se elabora con frutos procedentes de cosechas en diversos términos municipales de la denominación de origen, en concreto y como reza la contra etiqueta, Fuenmayor, Cenicero, Navarrete, Hornos de Moncalvillo y Baños de Rioja. Una referencia de interés, máxime teniendo en cuenta el actual debate de los vinos de pueblo, esa especie de galimatías que para algunos resulta leyenda y para otros, entre los cuales me encuentro, compleja realidad.
Acredita una maduración de cinco meses en depósitos de cemento, tinas de madera de cinco mil litros y barricas usadas de quinientos litros de capacidad. Como pasos previos, se acomete una fermentación alcohólica en acero inoxidable y cemento, mediando remontados suaves y control de temperatura. Tras los cinco meses de crianza, se realiza un ensamblaje con un diez porcentual de vino de la cosecha anterior, el cual permaneció un año en barricas de madera de roble.
Tras el descorche y en copa parada muestra una tonalidad picota intensa, con reflejos violáceos, nariz que recoge nostalgias de fruta roja y negra en sazón, algunos registros florales en segunda instancia, fondo balsámico pleno y alguna mueca tostada muy fina, con evocaciones de miga de pan e infusión de té. Buen equilibrio, con la fruta en primer plano de protagonismo. La boca abre suave y va ganando en intensidad a medida que avanza la cata, buen despliegue de frescura, traza amable de acidez, envolvente en clave media alta, golosos y pulidos taninos, persistente y dotado de buena balanza entre la expresión de fruta y las influencias del roble y el cemento. Retronasal que abre recuerdos de cerezas, moras y ciruelas rojas, algunas flores rojas y violetas, regaliz, y las evocaciones tostadas que se expresan con delicadeza.
Un vino que califico en esta añada 2016 como muy recomendable.
Muy buena expresión de mi apreciada tempranillo.

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