miércoles, 21 de junio de 2017

Legaris Crianza 2013.




Con unas instalaciones de corte modernista y cien hectáreas de viñedo en propiedad, esta bodega de la denominación de origen Ribera del Duero vendimia la fruta con la que elaborar sus referencias en dos parcelas ubicadas en los términos municipales de San Martín de Rubiales y Curiel de Duero, provincia de Valladolid.
Los responsables de campo de Legaris presumen de manejos laborales de viticultura sostenible, teniendo acceso a métodos de riegos según las necesidades de la planta, (RDI), mapas por satélite para una viticultura de precisión, estación meteorológica propia y cubiertas vegetales encaminados a mejorar el aporte de nutrientes, aumentar la permeabilidad y colaborar a proteger la fauna autóctona.
Hoy traigo al blog el vino tinto crianza de esta bodega que en su edición de vendimia 2013 se elabora con una base mayoritaria de la casta tempranillo, dejando una proporción menor para un ajuste basado en uvas de cabernet sauvignon, en torno al seis por ciento. Tras la cosecha se procede con un recibimiento en las instalaciones de bodega que comienza con una maceración que se extiende durante tres jornadas, pasando después a los depósitos donde se completa la fermentación alcohólica tras un periodo que oscila entre los catorce y dieciséis días. En ese tiempo se realizan entre tres y cuatro remontados diarios. Se completa un fermentado maloláctico en los mismos continentes, con trasegado a barrica en donde madura durante un año, utilizando roble francés y americano en cantidades paritarias, siendo el aporte de madera nueva de un veinticinco por ciento. Clarificado con albúmina de huevo y filtrado final, antes del embotellado.
Tras el descorche, en copa parada pincela tonalidades picota de notable intensidad, con reflejos púrpura y algunos retenes violáceos menores, la nariz asoma nostalgias de fruta roja y negra en sazón, segunda instancia que combina especiados dulces y pimienta negra, desplegando en el eje aromático recuerdos finos de regaliz y recreando en el epílogo olfativo torrefactos y almendra tostada, buen equilibrio con la influencia de la madera presente pero no predominante. El vino según se airea en el interior de la copa abre más ventanas por donde entra la personalidad de la fruta que le da vida.
En segundas aproximaciones, la fruta roja y negra se exhibe con guiños licorosos suaves.
Aparece también una mueca de miga de pan y cereal, así como una brisa floral roja de menor intensidad. Boca que arranca jugosa, buen despegue de la acidez, sabroso en sus formas, amable en los modos, la madera se adapta a la fruta y la realza, describiendo unos taninos golosos y maduros, buen punto de persistencia. La retronasal magnifica los retornos de ciruelas rojas, cerezas y arándanos, lejanas notas especiadas y balsámicas, con orgullo tostado que acompaña a los tonos frutales siempre presentes. Buena longitud, amplio y expresado con equilibrio y volumen. Lo califico en esta edición de cosecha 2013 entre recomendable y muy recomendable.

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