domingo, 4 de junio de 2017

Juvé & Camps Viña Escarlata Añada 2010.




Hay que concederle tiempo a este vino tras el descorche. Y hay que hacerlo sobre todo si, como quien esto escribe, se es fiel admirador de la casta merlot y de sus incuestionable virtudes expresivas. Ni pretendo ser enólogo, ni siquiera introducirme en el complejo universo de las elaboraciones. Quien cata y escribe nunca debería perder el norte de su brújula, aunque haya muchos que, siempre en mi opinión, prefieran llevar rumbos equivocados hacia destinos incomprensibles. Dios sabe que mi afán es sólo divulgar, incluso por encima de eso que también algunos denominan crítica. Pero hay veces que prefiero no callarme y expresar lo que me dice el corazón. Esta es una de ellas, siempre con altas dosis de respeto. No entiendo este vino. Tierras altas del Penedés, seiscientos cincuenta y cinco metros de altitud sobre el nivel del mar, presunta frescura, con una variedad ufana, sabrosa, y sin embargo el aporte de madera ganando un protagonismo incomprensible.
Acredita una maduración de veinticuatro meses en barricas de madera de roble francés y americano, más dieciocho meses de afinado en botella antes de su salida al mercado.Vinificación convencional para un monovarietal de una de mis castas predilectas, que sin embargo se ve arrastrada, en mi opinión, al ostracismo, entendiendo por tal la creencia personal de que nadie podría vislumbrar su existencia en la copa, en una cata a ciegas.
Cromática picota con reflejos grana e insinuaciones teja y rubídeas, fruta roja confitada, vainilla y canela, tostados, hierbas aromáticas, lácticos y menores brisas balsámicas en el eje de la fragancia, para mi gusto demasiado tapizada por las influencias del roble. De pronto me parece estar delante de un vino de una añada más antigua, pero no intuyo franqueza varietal alguna.
La boca comienza con timidez, sí detecto la fruta pero el paso me llena de calidez, con la acidez poco carismática, cansada, algo huidiza. No me resulta un vino incorrecto, pero insisto en que no lo alcanzo a entender. Media fluidez y unos taninos finos y con alcance algo trémulo. Las retronasal insiste en evocaciones de ciruelas rojas confitadas y suavemente licorosas, especiados dulces y algún fruto seco tostado, matiz silvestre dejando paso a regaliz, este no marcado en exceso, desembocado hacia el final en testigos lácticos y torrefactos.
¿Qué le pediría?. Sin duda, menos influencia de la madera y una mayor y más apacible franqueza varietal. Lo califico en esta añada 2010 como decepcionante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario