miércoles, 14 de junio de 2017

Bodegas Castillo de Sajazarra In Vita Rosé 2016.



http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2016/04/bodegas-castillo-de-sajazarra-in-vita_22.html

A lo largo y ancho de mi última visita a la bodega Castillo de Sajazarra, en la coqueta bodega en donde Jabier Marquínez y Alvaro Ruanes suelen recibirme como geniales anfitriones, decidieron que era oportuna una mini vertical del vino rosado In Vita, ese bello y brillante bombón floral, que añada tras añada sorprende a quien le sigue de cerca, con alternancia de protagonismos, fruta y flores, como en un afinado jardín de residencia estival. He incluido en el encabezado de esta entrada un enlace a mi crónica de cata referente a la edición de vendimia 2015 de este vino, más contemporáneo con retina, nariz y paladar en aquel mes de abril de 2016, cuando pude catarlo en primicia por vez primera. Hoy en día algo más maduro en cromática, con algunos lógicos perfiles convulsos propios del paso del tiempo y de sus efectos en un vino rosado que apunta lozanía y que por regla no escrita no son aptos en exceso para guardas.
Syrah y garnacha de Alella, que Marquínez mima con mezcla de orgullo y pasión, se le nota enamorado de aquellas viñas catalanas. Y una añada, aquella, en mi opinión, marcada por los brotes y descriptores de fruta, muy por encima de rasgos florales. Una ópera prima que en su día califiqué en privado como juguetona, jugosa, educada en las formas y delicada, con feriadas intenciones destinadas al catador y consumidor final.
En la edición de añada nueva, la que surge tras la vendimia del 2016, nos encontramos con la segunda edición histórica de esta referencia, basada de nuevo en una proporción paritaria de las castas syrah y garnacha, como afirma el propio Marquínez con las uvas de syrah más maduras que el año anterior, repitiendo el proceso de elaboración y la vendimia manual, tras la que la fruta se mantiene en frío, aplicando después mesa de selección y prensa neumática, con un maceración mínima. Iniciada a continuación la fermentación alcohólica que se prolonga durante poco menos de treinta días, permaneciendo sobre lías durante cuatro meses adicionales.
En copa parada afirma una cromática rosa frambuesa, con buen brillo y reflejos asalmonados y más tenues cobrizos, nariz que descubre en la cercanía olfativa nostalgias de frutos rojos, tímidas esencias cítricas, con retornos de segundo plano en clave floral y silvestre, bien integrados junto al sello frutal, eje balsámico de la fragancia con un punto cremoso menos marcado que el resto de los descriptores. Perfume equilibrado que deja paso a una boca en donde la entrada apunta frescura, jugosas extensiones, buen despliegue de acidez, con los retazos de la fruta plasmados de un modo goloso, sazonado. Alcance bien sostenido y prolongado, en la fase retronasal abunda en nostalgias de cerezas, ciruelas rojas, piel de naranja, flores blancas, rojas y amarillas, centro silvestre y balsámico, suavidad anisada, asoma un lecho cremoso que da cobertura a la fruta creando un descriptor lejano de mousse de fruta roja. En efecto, es esta añada 2016 algo más floral, en mi opinión que la correspondiente a la vendimia 2015, pero sobre todo plantea en el paso mayor viveza en cuanto a los parámetros de acidez y en lo que a mi juicio es una fina expresión de la permanencia en lías, señas ambas que le dan mayor empaque.
Lo califico en esta edición de añada 2016 como muy recomendable.

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