viernes, 2 de junio de 2017

Bodegas Bilbaínas Viña Pomal 106 Barricas Reserva 2011 Edición Especial / Segunda Cata.




http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2016/03/bodegas-bilbainas-vina-pomal-106_28.html

El pasado veintiocho de marzo de 2016 publiqué en este blog, incluyo enlace a la entrada, mis impresiones de cata sobre esta referencia de Bodegas Bilbaínas. En aquella ocasión y sentado delante de una mesa en el comedor del establecimiento Palacio de Casafuerte, armonicé el vino con un sabroso postre, hojaldre de frutos rojos, obteniendo un magnífico resultado.
Pasados ya varios meses, más de un año, descorcho una nueva botella del 106 Barricas de Viña Pomal, vino reserva de la denominación de origen Rioja, en su edición de cosecha 2011.
De nuevo la base mayoritaria de la casta tempranillo, con menores aportes complementarios de garnacha y graciano, acreditando una maduración de veinte meses en barricas de madera de roble americano y francés, con un tiempo adicional de afinado en botella antes de su salida al mercado, que se prolonga durante dieciocho meses más. La proporción de madera nueva de roble es de un tercio. Diego Pinilla, enólogo de Bodegas Bilbaínas, realiza una selección personal de ciento seis barricas buscando identidad, equilibrio y debo decirlo, también elegancia y franqueza varietal.
Una vez más aprendo y compruebo como la botella aporta condición y estructura a un vino, con el benemérito paso del tiempo. Eso que algunos definen como esnobismo irrelevante, brindis al tendido por parte de algunos catadores iluminados, leyenda urbana, no es tal. Es verdad e invito a que lo comprueben mis lectores, haciendo uso de sus capacitadas memorias y de sus apuntes de cata, que algunos vinos ganan en botella muchos enteros, que se afinan, que se asientan y que por supuesto se convierten, no hablo sólo de viejas añadas y de vinos finos de Rioja, en maduros representantes de una impecable condición. Si en aquel mes de marzo de 2016 mi calificación fue entre recomendable y muy recomendable, en este presente, le concedo un muy recomendable. Y subo su calificación debido a un paso gustativo más centrado, incluso a una intensidad frutal mucho más recia y firme.
En copa parada muestra un cromatismo picota, sensaciones ópticas más granatosas que en el reciente pasado, con los purpúreos menos avezados. En la proximidad aromática los recreos de fruta roja amanecen hoy más confitados que entonces, no es una sensación marcada en exceso, más bien insinuante, principiante. Los especiados dulces y tostados siguen en segunda instancia, algunas señas olfativas de almendra tostada, lácticos finos, y un eje de la fragancia que apunta balsámicos recuerdos de regaliz. Bien equilibrado, la fruta predomina, con las influencias del roble en segundo plano de protagonismo. Arranque goloso, buena personalidad propia en el paso, con la traza de acidez bien centrada y las mismas sensaciones de antaño que reclutan en la misma alineación frescura y calidez. Taninos maduros, frescos, elegantes, con las frutas rojas en arrope, especiados dulces, tostados y balsámicos, sigue dejando en la fase retronasal un guiño descriptor procedente de la influencia del roble americano que apunta en dirección a coco, tal vez en su presente menos relevante que en su pasado, ó al menos así me lo ha parecido.
Sapidez en el epílogo, más que correcto en estructura y finura.
Lo dicho, da gusto comprobar como la permanencia responsable en botella, termina por hacer toda la justicia debida.

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