sábado, 3 de junio de 2017

Bodegas Amaren Blanco Fermentado en Barrica 2015.




La madre de Juan Luis Cañas ocupa un espacio dentro de la denominación de origen Rioja gracias al homenaje de su hijo, que quedó plasmado en el término que da nombre a la bodega, Amaren, en euskera de la madre, un sentimiento que representa el reconocimiento a la vida de trabajadora incansable que Doña Angeles tuvo, siempre fiel a sus labores de campo y bodega. Mujer de vino, casada con un hombre de vino, Luis Cañas, padre del actual propietario del negocio familiar, cuya primera añada etiquetada salió al mercado en el año 1995.
Fue en 2009 cuando la dedicatoria de un hijo a su madre cobró mayor empaque aún, traspasando u n vino a toda una bodega, enclavada en pleno corazón de la zona alavesa de la denominación de origen Rioja, que fue bautizada con el nombre de pila ya mencionado.
Traigo hoy al blog su vino blanco fermentado en barrica correspondiente a la edición de cosecha 2015, elaborado con fruta procedente de viñas que acreditan una edad media de más de cincuenta años y que se sustenta en una base mayoritaria de la casta viura, con un aporte complementario de uvas de malvasía. Se escogen para este vino las uvas procedentes de cepas localizadas a mayor altura en cada zona del viñedo, suelos pobres, facilitando de ese modo la presencia de racimos pequeños y una mayor concentración en cada drupa.
Se procede tras la vendimia, con una fermentación en barricas de madera nueva de roble francés, donde permanece en contacto con sus lías durante un periodo de ocho meses.
En copa parada plantea un cromatismo amarillo pajizo brillante, sensaciones óptimas de color, con la nariz dejando recuerdos cítricos, pera de agua y piña ligeramente almibarada, buen y amplio recreo silvestre en la continuación, mentoles y resinas, con jengibre y algún matiz que recuerda a nuez recién cogida del árbol, largo e intenso en la fragancia. Añado en una segunda aproximación memorias de té verde en infusión.
Boca sabrosa desde el arranque, con un buen despliegue de frescura, traza larga de acidez, los balsámicos abrazan a la fruta y dejan sello en la llegada al paladar, hace salivar y expresa en todo momento una complejidad muy en clave primaveral. Buena persistencia, alcance y llegada, en la fase retronasal aporta expresiones de limón, fruta blanca de pepita, algunos guiños tropicales, enlazando en su avance gustativo con evocaciones balsámicas de buena amplitud y con un punto espaciado y cremoso que le da mayor empaque, finalizando con ese descriptor de nuez fresca y cierta marca salina.
Lo califico en su edición de añada 2015 como muy recomendable. Me ha encantado su intensidad y su fiel concepto de vino blanco fermentado en barrica.

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