lunes, 19 de junio de 2017

Bodega Cooperativa Virgen de la Vega Beturia Tinto Joven 2016.




Año tras año, a través de las arterias de las vides, mana el vino como savia extraída...
Buen argumento literario que reza en la contra etiqueta de este Beturia, lozana referencia de la bodega cooperativa de Haro, Virgen de la Vega. Elaborado con fruta de la variedad tempranillo de Rioja, con un rendimiento aproximado en viñedo de seis mil quinientos kilogramos por hectárea, su espíritu está basado en una elaboración tradicional en vinos jóvenes, fermentación y maceración en depósitos de acero inoxidable, procesos que se prolongan durante una semana y que preceden a una maloláctica en idénticos continentes.
Uvas de tempranillo de Haro y de varios pueblos de la comarca, expresión viva de la varietal con un cromatismo que en copa parada afirma tonos picota intensos, con reflejos violáceos, desliza en nariz nostalgias de fruta roja y negra en sazón, algunas flores en segunda instancia con recreo balsámico en la prolongación de la fragancia, dejando que la fruta madre palpite y sobresalga.
Vino de los de momentos de sarmiento, que me trae emotivos recuerdos personales de infancia y adolescencia, de aquella época en la que se comía y cenaba con vino, en la que un niño podía tener una progresiva y razonable aproximación a un vaso de bon vino sin necesidad de que nadie lo censurase, de aquella época, en fin, en donde el vino formaba parte de una maravillosa rutina.
Jugoso en la entrada, la boca se ve rociada por esencia de uva, plantea un paso en donde la frescura cobra relevancia, con una buena traza de acidez y un pronunciado asomo de fruta. Digno, sin excentricidades ni sortilegios. Taninos golosos y finos, con persistencia amable y la retronasal asomando evocaciones de cerezas, fresas de mata y en menor medida moras, flores violetas y regaliz, con buenos registros finales de sapidez.
Lo califico en esta añada 2016 entre recomendable y muy recomendable.

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