viernes, 12 de mayo de 2017

Hacienda Terra d´Uro La Enfermera 2015.




Del proyecto vitivinícola de tres enólogos, Pipa Ortega, Oscar Garrote y Cristiano Van Zeller, nace este vino tinto La Enfermera, recién catado en su edición de añada 2015 y que hoy ocupa el protagonismo principal en este blog. Hacienda Terra d´Uro cuenta con pequeñas parcelas agrupadas en siete hectáreas, viñas que acreditan diferentes fechas de plantación y que en el caso de este vino que hoy me ocupa se sustenta en cepas jóvenes asentadas en suelos de componente calizo, ubicadas en el término municipal de Venialbo a una altitud de ochocientos metros sobre el nivel del mar. Manejos de agricultura ecológica en el campo y tras una cosecha manual con doble selección de la fruta a utilizar en la elaboración, primero en el viñedo y después en bodega, maceración en frío que precede al inicio de la fermentación alcohólica, desarrollada en depósitos de acero inoxidable controlando la temperatura. Finaliza con una maduración que en modo proporcional paritario tiene lugar en los mismos depósitos y en barricas de madera de roble francés y americano, prolongando la crianza durante un periodo de cuatro meses. Su peculiar nombre obedece a un homenaje histórico a las enfermeras de la Reina Isabel La Católica, que durante la legendaria Batalla de Toro disputada en el año 1476 en plena guerra de secesión castellana y en la que combatieron las tropas de los Reyes Católicos y las de Alfonso V de Portugal, decidieron utilizar el vino como alimento fortalecedor y reparador de los soldados isabelinos.
La Tinta de Toro en clave monovarietal, armando en copa parada tras el descorche, una cromática picota de notable intensidad con reflejos violáceos y purpúreos, nariz que esgrime nostalgias de fruta negra en sazón, segunda instancia que integra recuerdos florales oscuros y un eje balsámico que precede a evocaciones especiadas dulces, suaves tostados y un sugerente punto de mineralidad, que expresa terrosidad y carbón vegetal. La boca es sabrosa, intensa en el arranque, se despliega el vino con una golosa condición, frescura y un parámetro que amplifica las notas descriptoras de frutos negros maduros, emotiva concentración, alcance y llegada, volumen y un guiño de singular rusticidad. Marca los taninos que apuntan jugosas formas y un leve punto de astringencia, buena perspectiva de prolongación, dejando en la fase retronasal memorias de ciruelas negras, arándanos, flores violetas, continuidad que evoca regaliz y que añade evocaciones salpimentadas, algunos lejanos rasgos tostados y un fondo final de terrosidad muy apreciable, que prolonga su capacidad expresiva. Una añada estupenda de un vino peculiar que significa su procedencia durante la cata. Lo califico como muy recomendable.

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