viernes, 19 de mayo de 2017

Château de Camensac La Closerie de Camensac 2010 Y 2012.








Catar vino en buena compañía es siempre un aliciente. Más si la persona con la que catas tiene la habilidad para sorprenderte sacando unas copas que él mismo adquirió en tiempo pretérito y que llevan impreso en el vidrio el escudo de armas de Bordeaux, nada más apropiado por otro lado para descubrir las virtudes y defectos de dos añadas diferentes de la misma referencia procedentes del Haut-Médoc bordelés. Mi buen amigo y maestro Basilio Izquierdo es, además de un locuaz catador, una inmensa caja de sorpresas.
Sentados frente a frente procedimos a dar cuenta de esta mini cata vertical de La Closerie de Camensac, añadas 2010 y 2012. Lo que a continuación redacto, debo aclararlo, es fruto de mis propias reflexiones, sin que las opiniones aquí vertidas, coincidentes ó no, tengan que ver con las siempre astutas reflexiones que sobre el particular realizó Basilio.
Esto de las catas es como un confesionario, cada cual debe hacerse responsables de sus impresiones, y las de mi maestro y amigo quedan sólo a mi alcance, como por otro lado debe ser.
Château Camensac y su viñedo se encuentran localizados en el municipio de Saint Laurent du Médoc, ocupando el cultivo una extensión de setenta y cinco hectáreas de terreno, siendo la cabernet sauvignon la cepa mayoritaria por delante de la merlot. Los rendimientos aproximados con los que juegan los responsables de campo y bodega de esta maison, son de cuarenta y cinco hectolitros por hectárea. En su pasado más reciente, Camensac fue propiedad de la familia española Forner, propietarios de Marqués de Cáceres, y contó con los afinados criterios de Michel Rolland. Gestionado desde el año 2005 por Jean Merlaut y Céline Villars-Foubet, que cuentan con Claire Thomas-Chenard en el relevante puesto de la dirección técnica y Eric Boissenot como consultor externo, los suelos sobre los que se asienta el viñedo del château presumen de un componente mayoritario de grava, con una disposición topográfica ligeramente en pendiente.
En lo que se refiere a la añada 2010 hay un porcentaje superior de la casta merlot en la composición del vino, dejando la cantidad restante para la cabernet sauvignon, y acreditando un periodo de maduración de doce meses en barricas de madera de roble francés, exhibiendo en copa parada un cromatismo picota de notable intensidad, con reflejos grana e insinuaciones rubí, nariz que amanece con nostalgias de fruta roja en sazón, guiño de confitura, notas vegetales en segunda instancia, retornos más silvestres que florales, manifestando en la continuidad apuntes especiados dulces y un frente balsámico. Hay motivos torrefactos en el fondo de la fragancia, esgrimiendo un equilibrio un tanto dubitativo entre las influencias de la fruta y las de la madera que le sirve en la crianza. Boca voluntariosa en el arranque, con una traza de acidez de media intensidad, calidez y frescura se alternan en el paso, taninos golosos y afinados, con una persistencia decorosa. La retronasal habla de cerezas y ciruelas rojas, confituras, de nuevo la nota vegetal y alguna flor de menos arraigo, afianzando en el eje un suave tono de regaliz y en el fondo gustativo evocaciones tostadas y especiadas. Diría que la madera se presenta a ratos un tanto excesiva, nublando en alguna medida la capacidad expresiva de la fruta. Tengo también mis dudas respecto a la certera maduración, sobre todo en el caso de la cabernet sauvignon. Lo califico en esta edición de vendimia 2010 entre aprobado y recomendable. La añada 2012 cambia en cuanto a la proporción de las variedades que le dan vida, marcando mayor porcentaje de la cabernet sauvignon y alzando en algunos meses más que en la edición correspondiente a la cosecha 2010, el tiempo de maduración en barricas de madera de roble francés. Dos años se notan en una misma referencia y aquí el color aparece púrpura con insinuaciones grana suaves, la nariz plantea nostalgias de fruta roja, algo más fresca, segundo plano vegetal, conceptos silvestres, menos florales, hay un descriptor aromático que yo identifico como eucalipto, balsámicos en el frontal olfativo y fondo tostado. Me ha resultado un vino con menos retornos espaciados que el de la añada anterior. La fruta respira con mayor empaque. Entrada en boca que hace que me regresen las dudas sobre la maduración eficiente de la cabernet sauvignon, que en esta añada aparece con mayores pretensiones que en la de la vendimia 2010. Correcta acidez, con cierto volumen y unos taninos que se presentan golosos y pulidos, magnánima persistencia, amable en el paso. Correcta persistencia, la retronasal insiste en evocaciones de cerezas y ciruelas rojas, aquí sin guiños confitados, matiz licoroso fino y sensaciones vegetales, que dejan paso a balsámicos y tostados. En lo que respeta a ambas añadas, me quedo con la 2012, teniendo en cuenta además un punto marcado de acetatos, que descubro en las brisas que surgen desde el interior de la copa que contiene el vino de la edición 2010. Puede que nada exagerado ó desagradable, aunque en mi opinión, tampoco satisfactorio. Califico la edición de cosecha 2012 como recomendable.

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