miércoles, 24 de mayo de 2017

Cavas Llopart Castell de Subirats 2012.




La Heretat Llopart presume con orgullo de un pasado que a nivel de viticultura se remonta al siglo catorce y que en lo que se refiere a la elaboración propia data del dieciocho. Desde Jaume Llopart Jorba a su hijo Josep Llopart Massana, pasando por Pere Llopart Vinarós, y en el presente por Jose María Llopart, la bodega además de magníficos cavas elabora vinos como este que hoy ocupa parte del protagonismo de mi blog. Castell de Subirats en su edición de vendimia 2012 plantea una conjunción varietal de las castas merlot, tempranillo y cabernet sauvignon, vino tinto de influencia mediterránea con francos guiños atlánticos sobre todo cuando buceamos en el avance por boca, con una sabrosa acidez que le da prolongación y expresión.
Tras la vendimia se procede cuando la fruta llega a las instalaciones de la bodega con un proceso tradicional de vinificado que incluye fermentación alcohólica y maceración en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, fase que se prolonga durante veintiocho días. Finaliza con una maduración de doce meses en barricas de madera de roble francés Allier y americano, embotellando y permaneciendo en la bodega durante dieciocho meses más antes de salir al mercado.
Tras el descorche, en copa parada muestra una cromática picota intensa, con reflejos grana, nariz que apunta nostalgias de fruta roja en sazón, brisa de arropes, ahumados, centro balsámico y tostados finos que llenan el epílogo del perfume. En una segunda cercanía olfativa descubro, junto a los descriptores ya detallados, algunos especiados dulces y lácticos de menor marca. Guiños de mermeladas que afianzan las sensaciones de la fruta madre. Notable complejidad con buen equilibrio.
La boca es sabrosa, desarrolla una buena traza de acidez, frescura y algunos tonos cálidos, goza de buena estructura y prolongación. Taninos golosos y maduros, buen apunte de persistencia, dejando en la vía retronasal nostalgias de cerezas, ciruelas rojas, frutos secos tostados, vainilla y crema, regaliz y ese recreo de confituras que logran caracterizar la personalidad del vino y de la fruta que le da vida.
Vino con personalidad, que en esta edición de cosecha 2012 califico como muy recomendable.

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