miércoles, 24 de mayo de 2017

Bodegas Villa Mein Eiras Altas Cosecha 2014.




Proyecto nacido en el año 1988 como una apuesta personal de Javier Alén y algunos familiares y amigos, buscando mediante una replantación de variedades autóctonas gallegas en dieciocho hectáreas de terreno ubicadas en pleno corazón del Valle del Avia, recuperar la identidad de los legendarios vinos de Ribeiro, tal y como ya se elaboraban en los siglos dieciséis y diecisiete, autenticidad por encima de excentricidades.
Desde el año 2015 es Comando G, Marc Isart, Fernando García y Daniel Gómez Jiménez-Landi, quienes dirigen las técnicas de elaboración en Villa Mein, presentando en el mercado vinos frescos como el presente, Eiras Altas, que en su edición de vendimia 2014 nace de una conjunción varietal de las castas treixadura y godello, en clave paritaria, fruta procedente de cepas asentadas en suelos de componente arenoso granítico. Localización en los términos municipales de Mein, Cuñas y Regueira, donde tras la vendimia se procede, con la fruta ya en bodega, con un despalillado parcial y una maceración en frío que precede al inicio de la fermentación alcohólica desplegada en fudres y barricas de varios usos con una capacidad de quinientos y seiscientos litros. Se utilizan levaduras autóctonas, con permanencia sobre lías en barricas de roble francés durante un periodo de nueve meses. En copa parada pincela un cromatismo amarillo brillante y cetrino, tonalidades pajizas suaves, nariz que desliza nostalgias de fruta cítrica, con péndulos aromáticos de manzana reineta, ciruelas claudia en sazón, pera con una pizca de almíbar, flores blancas y amarillas en segunda instancia, frutos secos tostados, alguna panadería, balsámicos de fondo y hierbas aromáticas. Empaque de fragancia, complejo y equilibrado. Hay evocaciones de té, brezo, ortiga blanca y tomillo, con ligeras sensaciones especiadas, la fruta siempre imperante.
Boca sabrosa, arranca con una buena racha de frescura, traza longitudinal de acidez bien controlada, persistencia, llegada y alcance, con estructura y paso graso. A medida que avanza la cata y volviendo a los efectos del perfume, los testigos de panadería se hacen más intensos, buen punto de estructura, dejando en la vía retronasal orgullos frutales cítricos y blancos de pepita y hueso, almendra y heno, sentidos silvestres y resinas balsámicas, menor hinojo, gengibre y brezo, té y una buena continuidad en su expresión gustativa.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable,

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