lunes, 8 de mayo de 2017

Bodegas Castillo de Mendoza Vitarán Tinto Crianza 2014.




Si de algún modo podría definir a las bodegas Castillo de Mendoza, ubicadas en el término municipal de San Vicente de la Sonsierra, es como la demostración eficiente de que cuando las cosas se hacen bien, los frutos se notan. Y es que llevo ya un tiempo catando varias de sus referencias y siempre que lo hago, termino pensando en los conceptos de regularidad y satisfacción. Hasta el punto llega mi afirmación que considero a Castillo de Mendoza como uno de los mejores ejemplos contemporáneos de bodegas familiares de la histórica denominación de origen, un valor seguro y un referente indudable en el presente de los vinos de Rioja.
La familia Mendoza Cadarso al frente del dominio desde su fundación allá por el año 1994, aunque con lejana ascendencia generacional, mimando con esmero el campo, en el que al menos quince hectáreas responden al perfil de agricultura ecológica, dividiendo el total del viñedo en nueve pagos diferenciados. El vino tinto Vitarán, del que hoy escribo en referencia a su edición de vendimia 2014, es un crianza basado en un concepto monovarietal de la casta tempranillo, fruta cosechada en carasoles sonserranos cuyos suelos defienden un componente arcillo calcáreo, con aportes ferrosos. Acredita una vendimia manual y un proceso de vinificado que incluye fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable con temperatura controlada y una maduración de quince meses en barricas de madera de roble americano.
Tras el descorche inicial y primer servicio, pincela en copa parada una cromática picota de notable intensidad, con reflejos púrpura, nostalgias en la cercanía aromática que llegan en clave de fruta roja y negra en sazón, especiados dulces y coco en segunda instancia, con fondo balsámico, tostados emergentes al final del perfume que evocan torrefactos. Equilibrada complejidad, abriendo en boca jugoso, sugerente amargor en el avance, buen despliegue de acidez, estructura y volumen, alcanzando el paladar y dando señas aterciopeladas, la fruta alzada en primer plano, sabrosa y bien planteada. Taninos maduros y golosos, muy buena persistencia. La retronasal habla de ciruelas rojas y negras, cerezas, vainilla y pan tostado, regaliz, alguna pimienta, cerrando con evocaciones de granos de café tostados y una pizca de terrosidad, punto breve de licorosidad que alarga la expresión de la tempranillo. Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

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