martes, 9 de mayo de 2017

Bodegas Carlos Serres Reserva 2011.




Bajo la responsabilidad enológica de Roberto De Carlos, llega al mercado este vino tinto reserva en edición de añada 2011, que se elabora en las bodega Carlos Serres, mediante una conjunción varietal con base mayoritaria de uvas de la casta tempranillo, y un aporte complementario de fruta de las variedad graciano, en torno al diez por ciento. Drupas vendimiadas en modo manual, en la finca El Estanque, ubicada en la localidad riojalteña de Haro y formada por una extensión de sesenta hectáreas. Cuando las uvas llegan a bodega, se procede con un despalillado y un suave estrujado, macerando el mosto en contacto con los hollejos. Posterior fermentado alcohólico durante un periodo de trece días, controlando la temperatura en depósitos de hormigón. Maduración en barricas de madera de roble francés y americano que se extiende durante veinticuatro meses, afinando un año más en botella antes de salir al mercado.
Elegancia y finura de Rioja, con una cromática en copa parada que pincela tonos picota de notable intensidad, con reflejos grana, asomando en la proximidad aromática recuerdos de fruta roja y negra en sazón, nostalgias golosas de caramelo, fondo balsámico, tostados de menos marca que abren evocaciones torrefactas muy ligeras y un apéndice aromático que relaciono con frutos secos. Buena armadura en el perfume con una complejidad equilibrada y con los retornos de fruta siempre en primer plano de protagonismo. Boca golosa, ancha, con buenas señas de prolongación en el avance, acidez y frescura, finura y un guiño a la legendaria estela de los Vinos Finos de Rioja, la misma que a muchos nos hace casi levitar sin apartarnos de la copa. Nota golosa que acaricia el paladar y que nos lleva hasta unos taninos suaves y jugosos, buena clave de persistencia.
La retronasal habla de ciruelas rojas y negras, miga de pan y caramelo, con regaliz en el eje y en la continuidad memorias tostadas que se definen en torno a recuerdos de granos de café y algunas almendras. Ritmo sostenido en la cata, amable y con unas buenas credenciales de elegancia. Equilibrado y con estructura, lo califico en esta añada 2011 como muy recomendable.
Su progresión mediante una guarda responsable en botella será óptima. Uno de esos vinos que no me dejan duda en cuanto a su capacidad evolutiva.

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