sábado, 22 de abril de 2017

Weingut Heribert Kerpen Graacher Domprobst Riesling 2012.




Ocho generaciones de la familia Kerpen, con doscientos cincuenta años de historia relacionada directamente con la elaboración vinícola y el manejo vitícola, han levantado monumentos como este vino blanco monovarietal de la casta riesling que hoy ocupa el protagonismo de mi blog. Edición de añada 2012 elaborado con fruta procedente del Mosel alemán, que tras el descorche inicial muestra en copa parada un cromatismo amarillo con reflejos glaucos, brillante y pálido, deslizando en la proximidad aromática recuerdos cítricos suaves, buen destello de pétalos florales blancos y amarillos, matices silvestres menores, algunos balsámicos y un fondo que se asienta en evocaciones de crema de  frutos secos, bizcocho y panadería.
La boca es golosa, con las notas de la riesling bien decretadas en la expresión gustativa, hay una longitudinal seña de acidez, frescura por los cuatro costados y un guiño fenólico en el alcance del paladar, aunque en ligera marca. Hay volumen y equilibrio, con paso graso y un concepto de suave cremosidad que se conjuga con la exaltación frutal y da brillantez a su exhibición.
Buena llegada y alcance, ritmo sostenido, con notable persistencia, apunta en la fase retronasal nostalgias de manzana, limón, pera de agua, pétalos de rosas blancas, alguna mueca tropical menos intensa, pastelería y cremas de avellana. Fondo balsámico y cierto eco de salinidad en el epílogo. Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.

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