sábado, 1 de abril de 2017

Viña Zorzal Malayeto 2014.




Me encanta catar vinos como este Malayeto, me apasiona ponerme delante de la copa e intentar describir todo aquello que me pasa por la cabeza cuando conozco de antemano que el juego empieza en una parcela, propiedad de Xabier Sanz Larrea y sus compañeros de proyecto, que ocupa algo más de dos hectáreas de extensión y que se encuentra ubicado en el término municipal de Fitero.
Cepas de garnacha asentadas en suelos de composición rocosa y pedregosa, y algunas partes arcillosas, calizas y de conglomerado, influenciadas por una climatología continental y situadas a una altitud media de poco más de quinientos metros sobre el nivel del mar. Terraza coluviales que incluso albergan yesos y basaltos volcánicos y  abrigan el ciclo vegetativo de las viñas, dando luz a uvas de garnacha vendimiadas en modo manual con transporte a bodega y vinificado que incluye un proceso de fermentación alcohólica que se desarrolla en tinos de roble francés de dos mil litros, empleando levaduras propias y madurando con posterioridad, mediando trasiego, en barricas de madera de roble francés de segundo año, pasando por una fermentación maloláctica y permaneciendo en crianza durante nueve meses.
Uno de esos vinos que encandilan desde el minuto uno, con una personalidad propia digna de aplauso, estructurado, amplio, franqueza varietal, ajuste apropiado de la madera, carácter, pegada y alcance, goloso y con un final que describe una deliciosa mineralidad.
En copa parada afirma un cromatismo intenso apicotado y estético, reflejos purpúreos, nariz que en la proximidad recibe evocaciones de fruta roja en sazón, peras beurré d´Anjou, guiños de mermelada, matorral y testigos silvestres, fondo balsámico, algunas flores rojas y tras un ligero punto tostado que se alía con alguna memoria de frutos secos, un despliegue de terruño, aromas de roca húmeda.
La boca es sabrosa, muy golosa y estructurada, con mi acepción de ducha de fruta trazado con sutileza, amplio en su expresión frutal, con los taninos marcados y muy agradables, aterciopelada sensación en paladar y encías, sugerente amargor que acompaña a los destellos de la garnacha. Muy buena persistencia, con la retronasal incorporando memorias de cerezas, grosellas, ciruelas, breva y peras rojas, dulce de modo exclusivamente natural, impacta por su carácter y por una excelencia indudable. Regaliz balsámico en el eje, memorias de jara y lavanda, almendras y piñones tostados, guiño de fruta roja macerada y confitada, frescura y ya en el epílogo la venturosa nota de mineral amargoso, terruño, grafito y piedra húmeda.
Inmenso, lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Largo y profundo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario