viernes, 14 de abril de 2017

Oxer Wines Suzanne 2014.




Oxer Bastegieta y Suzanne en su puesta de largo 2014, una hermosa garnacha nada remilgada, más bien adornada con escaso maquillaje y un cutis de los que parecen estar curtidos por la brisa procedente de la Sierra Cantabria, mujer de armas tomar, cuyos abrazos te mecen dejando que respires pero encandilando el alma del receptor a base de un estruendo de cariño.
Garnacha sabrosa, que presume de músculo y que esgrime su carácter sin concesiones a la vulgaridad. Procede la fruta madre de una parcela cuyas viñas acreditan como fecha de plantación el año 1903, rendimientos aproximados de diez hectolitros por hectárea, y asiento en suelos de composición caliza y arcillosa, roca en el subsuelo.
Uvas del Alto Najerilla, que tras vendimia manual y llegada a bodega, se someten a un proceso tradicional de vinificado, con presencia de tanques de acero inoxidable y tras la alcohólica, una fermentación maloláctica en barricas de madera nueva de roble francés de quinientos litros, madurando después durante catorce meses en idénticos continentes.
Tras el descorche pincela en copa parada una cromática picota de buena intensidad, con reflejos púrpura e insinuaciones grana, nariz que recoge nostalgias de fruta roja en sazón, apunta recuerdos de  pétalos florales rojos, eje balsámico y algunos especiados y tostados lejanos que sin dejar una marca intensa, si cubren a la fruta de cierta influencia aunque sin nublarla ni de lejos. Equilibrio y expresión de la garnacha por los cuatro costados de la fragancia, ampuloso y profundo.
La boca arranca con profusión y jugosas notas, delineando una buena acidez, frescura y goloso perfil que se deja ver también en los taninos, estos de media intensidad y algo marcados, envolvencia y buena estructura. Hay ducha de fruta, amable persistencia varietal. La influencia de la madera siempre aparece en segundo plano. Retronasal que habla de cerezas, ciruelas rojas, rosas rojas, regaliz y en la prolongación algunas evocaciones de miga de pan y vainilla, siempre en clave de retaguardia. Explosiona la fruta, uno de esos vinos que recuerdan a los de toda la vida, expresión siempre virtuosa. Sapidez, alcance y llegada, incluso algo de pegada, porque Suzanne es de armas tomar.
Aunque quien a ella se acerca, nunca la olvida.
Lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario