domingo, 9 de abril de 2017

Ostatu Editora de Vinos Rosado 2016.




Las referencias de la familia Sáenz de Samaniego se pueden interpretar con mérito con una condición identitaria franca, reflejo de la zona alavesa de la denominación de origen Rioja. Su reivindicación tranquila aparece impresa en la etiqueta como prefacio de la dirección, a mi juicio acertada, que están tomando los vientos, calificativos de las diferentes zonas que se acurrucan al paraguas de la generalidad. Los microclimas, los diferentes suelos y altitudes y por supuesto las diversas influencias que convergen durante el ciclo vegetativo de las vides caracterizan al producto final y decirlo en alta voz ni es crimen, ni merece castigo. La unidad no tiene la obligación de hacer igual, lo diferente.
El rosado de Ostatu en edición de añada 2016 se elabora con fruta vendimiada en las zonas más altas de los viñedos que en la localidad de Samaniego forman el patrimonio vitícola de la bodega, y que pertenece a las castas varietales tempranillo, garnacha y viura. Son en su mayor parte cepas viejas asentadas en suelos de componente arcilloso calcáreo, pendientes expuestas al sur, y subsuelo de roca blanca. La Paul y Carrera, parcelas que los Sáenz de Samaniego gestionan siempre con absoluto respeto al entorno. Tras el proceso de vendimia manual, con la llegada de la uva a bodega se lleva a cabo un despalillado y macerado en frío que se prolonga durante diez horas. Sangrado del mosto, incluyendo las lías y fermentado de treinta y seis días controlando la temperatura, que se despliega en depósitos de acero inoxidable. Filtrado ligero y conservación en depósito hasta el instante de proceder el embotellado. En copa parada ofrece un cromatismo rosa suave y brillante, con tonalidades asalmonadas y reflejos piel de cebolla, nariz intensa en los inicios de la proximidad, marca nostalgias de frutas rojas de mata, guiño cítrico y tras un matiz balsámico algunas notas de fina mineralidad que en boca se hace más evidente. Perfume equilibrado que deja paso a una fase gustativa premiada con sensaciones de frescura y fruta, buen lineal de acidez, tonos untuosos en el avance, con una buena nota de persistencia, alcance y llegada. Los frutos rojos de mata se afianzan en la retronasal, hay memorias de fresas, frambuesas y grosellas, puntos de piel de naranja muy finos, procurando en la continuidad evocaciones de hinojos y un registro que identifico como mineralidad, expresado en recuerdos de pedernal y timidez salina. Viveza final sostenida, con los frutos rojos enarbolando una orgullosa bandera.
Lo califico en esta añada 2016 como muy recomendable.

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