viernes, 28 de abril de 2017

MicroBio Wines SieteJuntos Syrah 2014.




El proyecto encabezado por Ismael Gozalo y un grupo de hombres y mujeres con tradición en las labores vitivinícolas tiene en este SieteJuntos, que he catado en su edición de cosecha 2014, monovarietal de la casta syrah, una expresión valiente y sincera de lo que significa laborar el campo como lo hacían nuestros abuelos. Como bien describe la página web de esta pequeña bodega es el alma quien conduce al hombre y no la capacidad física, el alma que tanto tiene que ver con el ejercicio de la voluntad por encima de la fuerza anatómica. Equilibrio entre suelo, planta, fruta y vino. Y a partir de esa premisa, orden y estructura, sin dejar nada para el azar.
Fruta procedente de una pequeña parcela ubicada en el término municipal de Nieva, en la provincia de Segovia, con fecha de plantación que data del año 1999. Cepas asentadas en suelos de componente pizarroso gris descompuesto que dan como fruto uvas de syrah, en suficiente rendimiento para producir en cada vendimia entre dos y tres barricas.
Tras la vendimia y en función de los criterios del elaborador se maneja más ó menor cantidad de raspón, ello en función de la calidad en maduración del fruto, siguiendo con remontados y aireaciones al inicio de la fermentación alcohólica y con trabajos de manos y pies hacia el final del proceso. Prensa ligera y traslado a barricas de madera de roble francés que provienen de vinos blancos y donde madura durante un corto periodo, siempre en función de los criterios de Gozalo.
Estoy cansado de quienes califican vinos como el presente con el término románticos, sólo por el hecho de que quien los elabora se muestre más ó menos díscolo y rebelde con las normas que marcan los consejos reguladores, ó que por la circunstancia de que se les bautice como vigneron independent y encabecen sindicatos agrarios más ó menos radicales, se les convierta en una especie de diablillos del viñedo. Nada de eso, en realidad lo que hace Gozalo al igual que un número indefinido de jóvenes vitivinicultores, es honrar la memoria de nuestros ancestros, tratar viñas y suelos con respeto, pensar que la tierra es un legado y que ellos están aquí y ahora para velar por ella, con el objetivo de que llegue en buenas condiciones a futuras generaciones. Valor naturalista, más allá de estereotipos ecológicos prefabricados.
Tras el descorche presume de un cromatismo picota de notable intensidad, con reflejos violáceos y púrpura, elevando en la proximidad olfativa nostalgias de fruta roja y negra en sazón, limpieza aromática presente, desfilando a continuación evocaciones florales rojas y violetas, algunos destellos silvestres, miga de pan y pimienta, afianzando en el eje del perfume un punto balsámico y un fondo que destaca por sus descriptores terrosos suavemente marcados. Buena complejidad que deja siempre la fruta en primer plano, robusta y sincera. En una segunda proximidad apunto una mayor revelación de recuerdos tostados y de panadería, con la siempre presencial fruta negra, encaramada por encima de la roja, muchas flores violetas y un guiño de matorral.
La boca es muy sabrosa y equilibrada, despliega frescura y una sugerente linea de acidez, prolongada, con los taninos golosos y maduros, amplificando a una buena nota de persistencia. La fruta se muestra envolvente, buena estructura y en la retronasal testigos de moras y arándanos, ciruelas negras y rojas, flores y matorral, algunos sencillos especiados, con la pimienta en primer plano, y ese punto balsámico que aporta más capacidad expresiva al vino. Salpimentado, orgulloso de los tostados sin que estos apabullen a la fruta. Finaliza con una nota de terrosidad, muy agradable.
Lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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