martes, 11 de abril de 2017

Finca Viladellops Turó de les Abelles 2012.




Poco más de dos mil cien botellas de este vino tinto surgido de una conjunción varietal paritaria de uvas de garnacha y syrah, fruta procedente de manejos de cultivo ecológico en pleno Massís del Garraf, serralada litoral catalana que ocupa una extensión triangular entre el valle del Llobregat, la depresión del Penedés y el Mediterráneo. Son terrenos calcáreos, con abundante presencia de explotaciones mineras en el entorno. Turó de les Abelles en esta edición de cosecha 2012 recibe la fruta de dos parcelarias diferencias, la que da nombre a la referencia dotada de suelos pedregosos y calcáreos de la que se obtiene la garnacha, y una segunda plantada con cepas de syrah, que cumplen su ciclo vegetativo amparadas por suelos en los que hay abundancia de fósiles marinos. Altitud media en ambos casos de doscientos cincuenta metros sobre el nivel del mar. Tras la vendimia manual se realiza, ya en bodega, un macerado prefermentativo en frío que se desarrolla en barricas abiertas, con posterior fermentación alcohólica controlando la temperatura y una maduración final de veinticuatro meses en barricas de madera de roble francés.
Marcelo Desvalls al frente del dominio, y Carlos Nieto Pardal, enólogo responsable de los tiempos y mimos de elaboración.
En copa parada despliega una cromática picota de notable intensidad, con reflejos púrpura, cercanía a nariz que glosa sobre recuerdos de fruta roja y negra maduras, nostalgias silvestres y balsámicas en segundo plano, dejando hacia el final un apunte que evoca tostados muy suaves y un guiño de caramelo. Equilibrado, con una complejidad de perfume no excesivo pero si dotado de un perfil limpio y preponderante en cuanto a la expresión frutal. Boca jugosa y de paso que acredita fluidez, hay buen despliegue de frescura. Acidez en clave de media alta intensidad, taninos golosos y pulidos, tiene longitud y buena persistencia, amable en el avance. La retronasal habla de fresas, ciruelas rojas y negras, cerezas, pera roja, garriga y regaliz, apuntando en el epilogo memorias de caramelo y almendra tostada.
Buena sapidez final. Vino de trago amable, pero con una notoria personalidad.
Lo califico en esta añada 2012 entre recomedable y muy recomendable.

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