viernes, 7 de abril de 2017

Château Lagrange Les Fiefs de Lagrange Millésime 2013.



 

Segunda etiqueta de Château Lagrange en edición de añada 2013, dominio vitivinícola bordelés acogido a la apelación Saint-Julien, marcado por una conjunción varietal con base mayoritaria de la casta cabernet sauvignon, algo más del sesenta por ciento, treinta porcentual de merlot y el resto dedicado a la siempre peculiar petit verdot. La historia de la maison ha conocido diversos propietarios, desde el aristócrata Barón de Brane, allá por el siglo dieciocho, hasta John Lewis Brown, pasando por el Conde Duchatel, quien en el año 1842 dotó al viñedo de la bodega de un correcto sistema de drenaje, hasta ese momento inexistente. Es a partir de entonces cuando los vinos de Lagrange comienzan a escalar posiciones en la solemne oferta de vinos de Burdeos. Dos años antes, la propiedad se vio obligada a vender partes de su terreno, pasando de las doscientas ochenta hectáreas en origen a ciento cincuenta y siete. Ya en el siglo veinte, se acometió otro traspaso de propiedad, del que resultaron beneficiados Château Ducru Beaucaillou y Château Gloria.
En el año 1983 la propiedad es adquirida en su totalidad por la compañía japonesa Suntory, dejando la familia Cendoya, que la tenía en su patrimonio personal desde 1925, de ser su timonel.
Las fuentes de inversión logran rescatar la bodega del ostracismo y bajo la efectiva dirección técnica de Marcel Ducasse, regresan los brillos al dominio, incluyendo en la operación la expansión del terreno, de cuarenta y ocho hectáreas se pasa a ciento treinta y ocho, aumentando la densidad en la cantidad de cepas. En 1985 se incorpora un segundo vino en la oferta de la bodega , y es entonces cuando nace este Les Fiefs de Lagrange, referencia que hoy ocupa el protagonismo de mi blog. Con una progresiva modernización de las instalaciones de elaboración, y ordenando las parcelas que en el presente se dividen en ciento dos espacios de campo diferenciados. No obstante y en un perfil genérico son dos las laderas, asentadas en grava, que dan cuerpo al viñedo de Lagrange, ubicado en la zona oeste de Saint-Julien. Son probablemente las cepas localizadas a mayor altitud de cuantas cumplen su ciclo vegetativo en esa apelación bordelesa. Cantidad principal de plantas de cabernet sauvignon, con buen aporte de merlot y desde el año 1988 un seis por ciento de la casta petit verdot.
Suelos que aportan composición de grava, arena y arcilla, incluyendo alguna parte del terreno que contiene proporciones férricas. Matthieu Bordes al frente de las labores ecológicas profesionales, y Keiichi Shiina como director general, apostando por la elegancia como virtud inquebrantable en los vinos que desde esta bodega se ofrecen a los consumidores.
En la maduración se utiliza un porcentaje de madera nueva de roble francés que oscila entre el veinticinco y el treinta por ciento, con poco más de veinte meses de duración.
Copa parada afirma un cromatismo apicotado intenso con reflejos púrpura y grana, nariz en cuya proximidad recoge nostalgias compartidas de fruta roja y negra en sazón, guiños de confitura y arrope, algunos especiados dulces muy suaves y retazos de pétalos florales rojos, dejando en el centro de la fragancia resueltos puntos balsámicos y en el fondo evocaciones tostadas que se muestran en clave torrefacta. En la vía aromática y tras unos minutos iniciales de aireación, el equilibrio de la fruta y la madera es un hecho, dando mayores cotas de protagonismo a la primera de ellas. Sabroso y fresco en el arranque en boca, buen despliegue de acidez como corresponde a los buenos vinos de Saint-Julien, untuosidad media que afina su expresión en el alcance del paladar, estupenda estructura.
Taninos golosos y maduros, muy buena persistencia, dejando en la retronasal memorias de cerezas, ciruelas rojas y negras, kirsch, pétalos de rosas rojas, algún guiño de panadería y vainilla, marcando un eje de regaliz y un fondo en donde los tostados procedentes del roble francés incorporan su finura con testigos torrefactos suaves. Una de las mejores añadas y vinos más eficientes que he catado en lo que respecta a segundas referencias del Médoc. Alcance y expresión mantenida, lo califico en esta edición de vendimia 2013 como muy recomendable.

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