lunes, 10 de abril de 2017

Celler La Muntanya Beni Blanc 2015.




Juan Cascant pasó hace ya un tiempo por Ollauri, localidad de la Rioja en la que nos concedió una charla sobre su proyecto de microviña y en donde algunos aprendimos el modelo de gestión que este hombre honesto y cercano mantiene con los agricultores de la comarca de Cocentaina, en Alicante. Cascant versó sobre la Economía del Bien Común, ejemplo empresarial promovido en primer término por el economista austriaco Christian Felber.
Retribuciones justas a los agricultores, buena praxis con respeto al ecosistema, promoción con reconocimiento de la cultura de la zona de cultivo y elaboración y toma de parte activa por parte de la bodega en la sociedad civil en donde se halla integrada.
Los vinos de Cascant son singulares, reciben el aporte de fruta de poco menos de treinta microviñedos y buscan siempre la recuperación de varietales y su exaltación. Este Beni en su edición de añada 2015 es un vino blanco que se elabora con un porcentaje paritario de fruta de las castas garnacha blanca y malvasía, siendo las uvas de la primera casta citada vendimiadas en cepas que acreditan tres años de edad media, con asiento en suelos de componente arcilloso calcáreo, ubicadas en el término municipal de Cocentaina, mientras que la fruta de malvasía se cosecha en viñas de Benifallim, cuatro años de antigüedad de la plantación y asiento en suelos arcillo arenoso.
Vendimia manual con refrigeración en bodega durante dos días, despalillado y prensa suave, procediendo después con el desfangado y a una fermentación alcohólica independiente de cada varietal. Una parte de la malvasía fermenta en tino de dos mil litros de capacidad de madera de roble francés, el resto en acero inoxidable bajo control de temperatura. Tras veinte días, la mitad de los vinos permanecen en los continentes donde realizaron el fermentado, el resto madura en la tina de madera de roble francés durante un periodo de seis meses. Justo dos meses antes de proceder con el paso a botella, se lleva a cabo el ensamblaje.
Cuatro mil botellas, que dan cobertura a un vino que en copa parada exhibe un cromatismo amarillo pajizo brillante con algunas insinuaciones doradas, nariz que proclama recuerdos de pera suavemente almibarada, manzana golden, ciruelas claudia en sazón y un guiño de membrillo, describe a continuación y en segundo plano evocaciones de vainilla, pastelería, jengibre y hierbas aromáticas, fondo balsámico fino y un retorno final que apunta frutos secos tostados, almendra, nuez y piñones. La boca es sabrosa, con el avance marcando buena traza de acidez, los gestos almibarados y acompotados de la fruta madre se despliegan con buenas dosis de personalidad, frescura y un perfil graso, untuoso, que llena la boca y da longitud a la expresividad del vino.
Intenso, con algunas espontáneas emulaciones borgoñonas, esgrime una notable persistencia. Estructura y músculo, la retronasal insiste en fruta blanca de pepita, peras y manzanas, ciruelas claudia y membrillo, aquí algunos guiños cítricos menos expresados en la fase olfativa, confituras y almibares, lejanas insinuaciones de fruta navideña de compota, vainilla, de nuevo el jengibre y algunos tonos pasteleros, apunta en el eje resinas e hinojos débiles y una prolongada muesca de frutos secos tostados. Tiene buena llegada final, lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario