lunes, 3 de abril de 2017

Celler Descregut Benvingut ! 2013.




Una bodega del Penedés que hace del lema vinos inquietos su estandarte merece al menos unos minutos de atención. Si a ello añadimos métodos de cultivo ecológico las cosas, de antemano, prometen. Y para rizar el rizo, un vino tinto monovarietal de la casta merlot engalanado con una llamativa etiqueta y un sonoro nombre. Benvingut ! en su edición de añada 2013 me ha dejado una sensación agridulce, ya que por un lado es correcto y por otro y en mi opinión, carece de un sello de identidad varietal que le patrocine. Esto es : por desgracia no reconozco la presencia de la merlot a lo largo y ancho de su cata y degustación. Tal vez los seis meses acreditados de maduración en barricas de madera de roble francés le hacen poca justicia, aunque como criterio del elaborador siempre sea respetable. A nivel de cata, he comprobado tras el descorche y primer servicio en copa, una nota cerrada, con la fruta escondida detrás de las influencias del roble. Algo que no es molesto siempre y cuando tras unos instantes de paciencia, la expresión, en este supuesto; de la merlot gane terreno y se afiance. Cromatismo apicotado intenso, con reflejos púrpura y grana, nariz que afronta un primer plano en el que surgen recuerdos tostados, torrefactos, lácticos y especiados, dejando los frutos rojos y negros en segundo término, circunstancia esta que tras algunos minutos buscando la aireación no parece variar. Una fragancia de pastelería, de gestos vainillados, granos de café, con los retornos de ciruelas rojas y negras en un plano perimetral. Hay un guiño balsámico menor, y en todo momento me abrazan memorias de postres, crema catalana, canelas, pan tostado.
La boca abre con el mejor instante de toda la cata con respeto al protagonismo de la fruta, plantea una proyección de acidez, pero licorosidad y calidez extienden su manto en el paso. Taninos golosos y maduros, equilibrado en cuanto a la maduración del fruto. La fase retronasal certifica lo afirmado hasta ahora, memoria de pastelería con cerezas y ciruelas, especiados, panadería, tostados, crema. En resumen, un vino que en mi opinión plantea cierta sensación maderizada, con mi querida merlot escondida y desplazada.
Lo califico como aprobado por no observar defectos básicos, y pediría mayor protagonismo para la fruta madre. A partir de ahí, sobre gustos no hay colores.

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