lunes, 17 de abril de 2017

Bodegas y Viñedos Pujanza Hado Cosecha 2014.




El Hado en edición de añada 2014 de Carlos San Pedro, es uno de esos vinos que se disfruta de principio a fin. Elaborado en modo monovarietal con fruta de la casta tempranillo, cosechada en viñas de la propiedad que se asientan en suelos de componente arcillo calcáreo y que se ubican a una altitud media de seiscientos metros sobre el nivel del mar, perfila un carácter de los que algunos denominan de terroir y que yo prefiero articular con el término zonal. Porque si hay algo que describe la obra de Carlos es precisamente la indudable afirmación que sostiene en cuanto a la identidad de la zona alavesa de la denominación de origen. Como un vaso comunicante, el nervio y la frescura que de un modo solemne y nada complicado traslada el vino al catador y degustador, se afianzan desde el interior de la copa y despliegan todo su potencial.
Tras la vendimia manual se procede en bodega con un macerado de cinco días y una fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, controlando la temperatura y con remontados diarios. Maloláctica en los mismos continentes y posterior crianza en barricas de madera de roble francés que se prolonga durante doce meses.
No me gusta tener que decirlo ya que entre otras cosas es probable que más de un listo de esos que pululan por los curvos caminos de la divulgación vitivinícola, cada día abundan más; lance enseguida una crítica sabionda y relamida. Lo cierto es que la fruta que San Pedro emplea para dar luz a este Hado surge de los descartes que él mismo realiza tras seleccionar las uvas que dan vida a sus dos glorias, a saber el Finca Valdepoleo y el Viña del Norte. A mi el resultado final ni me parece fruto de descarte, ni me supone un deficit de calidad. Al contrario, la calidad de la tempranillo que resplandece en este vino es óptima, digna de excelencia.
Copa parada que exhibe un cromatismo apicotado de notable intensidad, con reflejos púrpura, descripción aromática que muestra nostalgias de fruta roja y negra en sazón, evocaciones balsámicas y silvestres, fondo tostado que apunta brisas torrefactas y panadería. Sugerente apéndice licoroso que prolonga la fragancia. Boca sustanciosa y jugosa, despliega una sabrosa acidez y un guiño cálido, estupenda estructura y tanicidad golosa y afinada, franqueza en la persistencia, con pegada y alcance. La retronasal habla de cerezas, ciruelas rojas y negras, moras, con un segundo plano en el que se evocan retornos anisados ligeros, regaliz, nuez y pan tostado, esbozando en el epilogo una seña de granos de café.
Esplendosa tempranillo, musculosa y muy sugerente.
Califico esta añada 2014 del Hado entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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