miércoles, 19 de abril de 2017

Bodegas Gordonzello Peregrino Rosado 2016.





Durante mi reciente visita de Semana Santa a la ciudad de León, allá donde la pulchra leonina se eleva orgullosa desde sus cimientos, fui recibido con culinario estruendo por un buen plato de cecina al que acompañaba en la cercanía una botella de vino rosado de prieto picudo, que en la edición de añada 2016 pude catar y degustar gracias a la generosa aportación de Javier De Paz y Sonia Garrido, propietarios del establecimiento bautizado como La Tertulia, localizado en el número diez de la calle Fray Luis de León, lugar que desde aquí recomiendo por sus sabrosas tapas y su buena selección de vinos y vermús. El vino rosado de Bodegas Gordonzello elaborado en perfil monovarietal con uvas de la casta prieto picudo, vendimiadas en parcelas propiedad del dominio situadas en el municipio de Gordoncillo, junto al cauce del río Cea, ubicadas a una altitud sobre el nivel del mar de setecientos cincuenta metros. Influencia climatológica continental, inviernos fríos y veranos cortos y calurosos, cepas asentadas en suelos de origen cuaternario dispuestos en terrazas aluviales con canto rodado en superficie y componente franco arcilloso y algo de arena fina.
En su proceso de vinificado se emplea la técnica del madreo, consistente en el añadido al mosto de un diez por ciento del volumen del depósito de racimos enteros sin despalillar.
En copa parada afirma un cromatismo rosa frambuesa intenso y brillante, reflejos de fresas tonalidades, esgrime en cercanía a nariz recuerdos de frutas rojas en sazón, aires golosos, segunda instancia que recrea notas de pétalos florales y centro balsámico. Buen equilibrio con la fruta predominando. La boca inicia con frescura y golosas notas, buen despliegue de acidez, hay una estupenda balanza gustativa, incorpora en el alcance del paladar algunas sensaciones amargosas muy sugerentes que redondean la exhibición. Sabroso y con buena clave de persistencia, tiene alcance y llegada. Retronasal que habla de fresas de mata, cerezas y frambuesas, franco en su expresión sin atisbos de levaduras extrañas, anotando en segundo plano pétalos de rosas rojas y blancas, anisados ligeros y buena sapidez. Consistente y sostenido.
Lo califico en esta añada 2016 como muy recomendable.
Con un trozo de pan y una pizca de cecina crea un matrimonio digno de aplauso.
Magnífica propuesta.

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