sábado, 1 de abril de 2017

Bodega Jean Leon 3055 Rosé 2016.



Bodega Jean Leon forma parte en el presente del grupo Torres, pero conserva en imagen el glamour de uno de esos personajes peculiares que adelantado a su tiempo supo salir de su Cantabria natal para cumplir la hazaña del sueño americano, con el boato de Hollywood de fondo. Ceferino Carrión, nacido en Santander, su andadura laboral comenzó como planchista en la fabrica de camiones Pegaso de Barcelona, pasó a Francia caminando y tras trabajar de camarero en Le Havre, decidió un día cruzar el charco viajando en un barco como polizón hasta Nueva York. Recogeplatos en el Rockefeller Center y taxista con número de licencia 3055, en el año 1950 se mudó a la meca del cine, adquiriendo la nacionalidad estadounidense e iniciando un nuevo trabajo en el Villa Capri, restaurante propiedad de Frank Sinatra y Joe DiMaggio. Allí cambia su nombre de nacimiento por el más sonoro Jean Leon y conoce a muchas estrellas de cine del momento, entre ellos a James Dean, con quien funda el restaurante La Scala de Beverly Hills, establecimiento que se convirtió en uno de los grandes lugares de ocio para las más destacadas actrices y actores de la época. Cuando Dean fallece en accidente de tráfico, Jean León se queda solo al frente del negocio. Insatisfecho con el nivel de los vinos que tiene a su alcance, decide emprender por su cuenta la tarea de la elaboración. Tras viajar por Francia y España, adquiere en el año 1963, ciento cincuenta hectáreas de viñedo en el Alto Penedés. Manda arrancar las cepas presentes y planta merlot, chardonnay y cabernet sauvignon, eligiendo al enólogo Jaume Rovira al frente de la dirección técnica de su bodega. Es en el año 1973 cuando salen al mercado sus primeros vinos etiquetados, entre ellos el primer monovarietal de cabernet sauvignon de la historia, comercializado con nacionalidad española. Aunque de entrada el objetivo de este emprendedor cántabro fue el mercado norteamericano, en el año 1983 sus referencias comienzan a aparecer en el mercado español. Antes de fallecer, víctima de un cáncer, Ceferino Carrión decidió vender su propiedad vitivinícola a Miguel Torres Riera, con la única condición de que la nueva propiedad respetara en el puesto a Jaume Rovira.
La bodega, que cuenta con cuatro pagos que acreditan suelos de composición arcillosa, calcárea y pedregosa, Vinya Le Havre, Vinya La Scala, Vinya Gigi y Vinya Palau, asemeja en gran medida los parámetros de los château bordeleses y desde luego no está exenta de buenas dosis del glamour que Jean León conoció en su agitada y peculiar existencia.
La referencia que hoy traigo al blog es este vino rosado monovarietal de la casta pinot noir, que presume de fruta procedente de métodos de agricultura ecológica y que cumple un proceso de vinificado tradicional que incluye una fermentación alcohólica, con temperatura controlada, desarrollada en depósitos de acero inoxidable.
En copa parada exhibe un cromatismo rosa pálido y brillante, con tonalidades piel de cebolla, cobrizos suaves. Nariz que despliega nostalgias de frutos rojos en sazón, guiño cítrico y algunos recuerdos de fruta blanca con hueso. Menores evocaciones florales, también presentes y un punto central de fragancia balsámica. Buen equilibrio con el perfume cítrico bien expresado, y la fruta siempre en primer plano, intenso.
La boca es sabrosa, apunta una traza de acidez plena en viveza, buen tono de frescura, provoca la salivación y una segunda copa. Un punto de untuosidad y buen alcance y llegada. La retronasal apunta testigos de cerezas, frambuesas y melocotón de viña, guiño de naranja, con algunas señas de rosas rojas y blancas. El fondo es sápido y despliega evocaciones de hinojos. Muy bien equilibrado en sus conceptos de acidez, dulzor y un punto sugerente de amargor que prolonga su capacidad expresiva. Lo califico en esta añada 2016 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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