miércoles, 12 de abril de 2017

Bodega Iniesta Finca El Carril Hechicero 2012.




Andrés Iniesta y su familia defienden en el mercado este Hechicero, vino tinto acogido a la denominación de origen Manchuela, que en esta edición de añada 2012 plantea una comunión varietal de las castas tempranillo, petit verdot, syrah y cabernet sauvignon, siguiendo los criterios ecológicos profesionales de Héctor Martínez. La fruta se cosecha en viñedos de la propiedad, La Higuera, Finca El Carril y Carril de Iniesta, asentados en suelos de componente arcillo limoso, situados en orografía de bancales y laderas y expuestos al suroeste. Setecientos setenta metros de altitud sobre el nivel del mar, con influencias climatológicas mediterráneas. Tras la vendimia manual, con la llegada del fruto a las instalaciones de la bodega, se acomete un proceso de vinificado tradicional, que incluye una fermentación alcohólica desplegada durante treinta días, con macerado previo de quince días. Finaliza con una maduración de un año en barricas de roble francés de trescientos litros y roble americano, estas en proporción del veinte por ciento.
En copa parada desliza tonalidades picota intensas, con reflejos grana oscuros, comienzo aromático cerrado, precisa aireación, en algunos minutos tras mover la copa, aparecen cómplices guiños de fruta roja confitada y licorosa, cerezas y guindas, kirsch, arropes, con evocaciones de higo, ciruelas rojas, algunas expresiones que recuerdan tostados y frutos secos, especiados dulces y pimienta, balsámicos en el centro y hacia el final del perfume memorias torrefactas, tabaco y cacao.
Muy buena complejidad, la fruta de inicio tímida, termina abriendo su expresividad y lo hace conquistando, zalamera y fragante, como una infusión de fruta y madera bien afinada.
Boca que expresa desde el inicio una buena concentración de fruta, buena acidez, untuoso y sabroso, el paladar se complace, volumen y estructura, taninos bien pulidos, calidez y buen tono persistente. La retronasal esboza recuerdos de confituras de frutos rojos, de nuevo arrope, almendra tostada y panadería, algunas incursiones florales y silvestres menos apreciadas en la vía olfativa, vainilla y pimienta, granos de café, caramelo, tabaco y algún punto menor de cacao.
Luce mucho cuerpo, densidad, con un estilo que escenifica un vino tinto de comida, para acompañar un buen asado, para ser manejado incluso con los ritmos benditos de una buena sentada, dejando que hable, que progrese, que sea medido con el paso de las agujas del reloj.
Lo califico en esta añada 2012 entre recomendable y muy recomendable.

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