lunes, 17 de abril de 2017

Bodega Descendientes de J. Palacios Pétalos del Bierzo Añada 2014.




Aquella lejana añada 2008 que caté en tiempos pasados y cuya crónica de cata figura en una pretérita entrada de este mismo blog, me dibujó siempre en mi opinión personal, un vino un tanto desconcertante, que imprimía un ritmo demasiado veloz y cambiante durante su análisis. Lo que entonces califiqué como brusquedad en su expresión, hoy y con esta edición de cosecha 2014 ha variado sustancialmente. Tengo un recuerdo eficiente de aquella ocasión porque en realidad y habiendo catado el vino en compañía, fuimos yo y un buen amigo enólogo y catador los únicos del grupo reunido en desconcertarnos. Ahora, que lo he catado en solitario, veo bastantes más virtudes al vino que me contempla desde el interior de la copa. Notas aromáticas cerradas de inicio al margen, los minutos de paciencia y aireación tan habituales últimamente en mi proceder, dan buenos frutos. La fruta abraza el paisaje, llena boca y paladar y se hace con nuestra atención de un modo efectista. La explosión carnosa de las drupas es equilibrada, y tras ella surgen las influencias beneméritas y bien proporcionadas de la madera. Base mayoritaria de la casta mencía con aportes complementarios de alicante bouschet y uvas blancas, fruta procedente de viñas viejas que acreditan una edad que oscila entre los cuarenta y noventa años, bajo rendimiento y asiento en suelos de componente pizarroso con presencia de cuarcitas, arcillas y areniscas. Disposición en laderas e influencias de climatología continental con marcadas notas atlánticas.
Vendimia manual con selección de la uva a pie de campo, traslado a bodega y despalillado, con paso a tinas de madera y de acero inoxidable, abiertas, donde mediando bazuqueos se lleva a cabo la fermentación alcohólica durante un periodo de poco más de veinte días. Malaoláctica en idénticos continentes pero en esta ocasión cerrados, finalizando con una maduración en barricas de madera de roble francés que se prolonga durante diez meses.
En copa parada exhibe un cromatismo picota de notable intensidad, con reflejos púrpura, señal óptica de gran concentración, nariz que recoge nostalgias de fruta negra y un atisbo de roja, licorosas, con buen punto ahumado etéreo, termina desvanecido, recrea notas tostadas y algunos espaciados ligeros, fondo balsámico y algunas credenciales de mineralidad que en el paso gustativo se hacen más intensas. Boca sabrosa desde el arranque, tiene viveza y envolvencia, con una buena traza de acidez, la fruta llena, explota en el paladar, como si fuera una alfombra roja que se extiende en el avance. Taninos golosos y pulidos, longitud y persistencia. La retronasal habla de nostalgias a moras, cerezas y arándanos, guiños de almendra tostada, regaliz y algunas señas que evocan té rojo, salpimentados y al final un recreo terroso y de pedernal húmedo.
Lo califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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