domingo, 19 de marzo de 2017

Rocca di Frassinello Ornello 2013.




Junto a Feudi del Pisciotto y Gurra di Mare, la bodega Rocca di Frassinello forma parte de Domini Castellare di Castellina, proyecto empresarial vitivinícola con presencia en varias de las denominaciones de la geografía italiana. El año 2004 supuso la primera añada de esta bodega enclavada en la provincia toscana de Grosseto, término municipal de Gavorrano, con la influencia del cercano Monte d´Alma y con una marcada mineralidad en sus suelos que aportan yacimientos de pirita. La fundación de Rocca di Frassinello tuvo la colaboración de Les Domaines Baron de Rothschild-Lafite y dio a luz tres referencias, buscando la combinación de varietales italianas y francesas. El vino base Poggio alla Guardia, una segunda etiqueta Sughere Frassinello y el vino principal, concebido como el buque insignia del dominio, Rocca di Frassinello. Al efecto se contó con la participación profesional de dos enólogos, el italiano, ya actuante en Castellare di Castellina; Alessandro Celai, y el francés Christian Le Sommer, elaborador en varias bodegas a nivel internacional y en el dominio Baron de Rothschild-Lafite.
Con posterioridad la oferta al consumidor se amplió, llegando junto a Baffonero y un vino blanco monovarietal de la casta vermentino, este Ornello, que hoy traigo al blog tras su pertinente cata, en la edición de añada 2013. Se trata de una conjunción varietal de uvas de las castas sangiovese, syrah, cabernet sauvignon y merlot, elaborado mediando un proceso de fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, que se extiende durante quince días. Tras la segunda fermentación, maloláctica, se procede con una maduración de diez meses en barricas de madera de roble de doscientos veinticinco litros de capacidad,  con un posterior afinado complementario en botella de medio año.
Ornello es el único vino de Rocca di Frassinello que aporta una proporción de la varietal syrah, dibujando en copa parada una estampa estética y elegante, tonalidad apicotada de notable intensidad, con reflejos púrpura y grana, imprime en la cercanía aromática recuerdos de fruta roja en sazón, serenos tostados, con alguna brisa balsámica en el centro de la fragancia, finalizando con torrefactos y un suave tono mineral, grafito.
Boca golosa, armada y con empaque, despliega una sabrosa acidez, aporte de estructura, con una magnífica balanza de fruta y madera, suave en el paso, marcando una sugerente seña de persistencia. Los taninos aparecen maduros y frescos, prolongado y bien pulido.
Retronasal que habla de recuerdos a ciruelas rojas y cerezas, granos de café, ebanistería y regaliz, enlaza con un epílogo amplio y mantenido que evoca mina de lapicero.
Uno de esos vinos que satisfacen gracias a una indudable y orgullosa condición.
Califico esta añada 2013 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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