domingo, 26 de marzo de 2017

Raventós i Blanc Isabel Negra Collita 2012.




Lástima que haya conocido a Isabel Negra, justo en el instante de su última puesta de largo en el mercado. Por desgracia para todos, me informa Marta Ràfols desde la bodega Raventós i Blanc, de que es esta la despedida de una referencia que ante todo me ha expresado mucha carga de tipicidad e identidad. No tuve la fortuna de catarlo con anterioridad y en lo que respecta a la edición de vendimia 2012, su personalidad de vino con carácter mediterráneo de las terrazas del Serral, tal y como es definido por sus propios elaboradores, me ha encandilado. Primero por un equilibrio y una estructura muy definidos, después por la sensación de estar delante de un trabajo bien hecho y tercero y tal vez lo más destacado, por una intensidad de fruta capaz de entusiasmar desde el inicio al final de la cata.
Elaborado con una fusión varietal de uvas de syrah, monastrell y garnacha, fruta de diferentes condiciones que se vendimia mediante selección parcelaria, en fincas con distintas fechas de plantación, siendo la monastrell la que proviene de cepas más viejas, en concreto con fecha que data del año 1974 y con origen en un clon especial de la propiedad. La garnacha tiene su origen en terrazas del término municipal de Piera, suelos de componente franco arcilloso y presencia de canto rodado, viñas en espaldera que se plantaron en el año 2002. Por último, la syrah pertenece a una cosecha ubicada en el norte del Penedés, a una altitud de trescientos metros sobre el nivel del mar, con localización en Torrelavit, exposición norte y cuya edad media acredita en el presente poco más de dieciséis años. Los suelos de las terrazas del Serral, en la Conca del Riu Anoia, guardan en su estructura íntima una presencia de fósiles marinos digna de relevancia, con dos capas, la primera hasta un metro rica en arcillas, la segunda a partir de un metro, con la galera como protagonista, roca madre calcárea, que se alía hasta la eternidad misma con los ya mencionados fósiles.
Métodos biodinámicos de cultivo, que incluyen entre otras prácticas la cubierta vegetal espontánea, estiércol animal, compostado invernal, poda corta en vaso y uso de infusiones en clave fito terapeútica, sumando a todo ello el control Lobesia Botrana y cata y controles de maduración a pie de viñedo. Tras una vendimia manual, se procede con un despalillado y un suave estrujado del fruto, con entrada mediante gravedad a las instalaciones de elaboración. Macerado pelicular en frío antes de comenzar la fermentación alcohólica que se desarrolla en depósitos de acero inoxidable controlando la temperatura. Sangrado y prensado que preceden a la maloláctica, tras de la que se inicia la maduración en barricas de madera de roble francés que se prolonga durante doce meses. Embotellado, después del ensamblaje y un año adicional de permanencia en bodega antes de su salida al mercado.
Tras el descorche, despliega en copa parada un cromatismo apicotado intenso, con reflejos púrpura y grana, nariz intensa en cuanto a fruta, frutos rojos maduros, goloso, amplio, progreso mediante aireación, fondo tostado y especiado suave, arma algunas señas silvestres, arbusto mediterráneo, balsámicos, con memorias de bosque y brezo, largo y con buenas dosis de complejidad, la fruta manda en todo momento y más aún cuando tras unos minutos se airea el interior de la copa de cata. Fondo que alumbra guiños de pedernal, intenso y agradable.
La boca es jugosa en el arranque, muy buena condición de acidez, despliega frescura y una buena integración de alcohol, con estructura indudable y una punta de envolvencia sabrosa. Hay una finura en el avance, tiene viveza y sapidez. Los taninos se muestran dóciles, amables y maduros, pide más servicios en copa. Estupenda persistencia, con la vía retro nasal hablando de ciruelas rojas, efecto acompañado suave, cerezas, algunas menciones de ebanistería y vainilla, con gesto muy silvestre y balsámico, con el epílogo magnificando las sensaciones minerales, salinas y rocosas.
Un vino que me ha encantado, sabroso, largo, bien delineado en el paso, con complejidad y con detalles de franqueza varietal que sobre todo ensalzan garnacha y syrah, al menos a mi juicio. Cálido y fresco en paridad, consigue emocionar.
Lo califico en esta añada 2012 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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