sábado, 25 de marzo de 2017

Ostatu Editora de Vinos Lore de Ostatu 2014.




Recuerdos que permanecen escritos en la memoria. Con esta frase sacada de la etiqueta de este Lore de Ostatu en edición de añada 2014 comienzo mi entrada del blog sobre este vino blanco elaborado mediante una conjunción varietal de las castas viura y malvasía, fruta procedente de la Finca Valcabada, propiedad de la familia Sáenz de Samaniego, que se encuentra localizada en la zona natural protegida de las Lagunas de Laguardia, a una altitud de quinientos ochenta metros sobre el nivel del mar. Terreno de componente arcillo calcáreo, bajo rendimiento, topografía en pendiente y exposición norte, añadiendo en el subsuelo una estructura en donde predomina la roca blanca.
A las diferencias climatológicas extremas entre los periodos invernales y estivales, hay que añadir un perfil mediterráneo con influencias atlánticas de cierto relieve. La edad media del viñedo sobrepasa los cincuenta años y el rendimiento se acredita en seis mil trescientos kilogramos por hectárea.
Durante la cata se percibe el carácter y la sabrosa acidez de la zona alavesa de la denominación de origen Rioja, con una proporcionalidad paritaria de las varietales concurrentes, y una vendimia manual que precede al proceso de despalillado y a una maceración de ocho horas en frío. Fermenta luego el mosto sobre lías, en barricas de madera de roble de quinientos litros, controlando la temperatura, permaneciendo en dichos continentes durante seis meses y realizando un trabajo regular de removido de lías, al menos con una periodicidad de un battonage por semana.
Tras un estabilizado natural, frío presencial, se lleva a cabo el paso a botella.
El trece de noviembre de 2013 publiqué en este mismo blog mis impresiones sobre la edición de añada 2010 de esta misma referencia de Ostatu, http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/11/bodegas-ostatu-lore-2010.html
y debo manifestar que tras aquella cata en sede de la bodega, tengo recuerdos muy satisfactorios de aquel vino. Por ello tras el descorche de la nueva añada del Lore, en caso alguno me he visto sorprendido por las condiciones, el músculo y las sensaciones que desprende el interior de la copa.
Los recuerdos que permanecen escritos en la memoria, tienen mucho que ver con la expresión franca e intensa de un vino blanco que hace una absoluta declaración zonal e identitaria.
En copa parada muestra un cromatismo amarillo pajizo brillante, reflejos más pálidos y algunos suaves acerados, marcando en la proximidad aromática recuerdos cítricos, algunas frutas blancas, sensaciones suaves de ciruelas claudia y pera barlett, insinuante membrillo, segunda instancia con especiados dulces lejanos y algunos ahumados que avanzan hacia tostados, jazmín y camomila, centro de fragancia balsámico y en el perímetro un abrazo de mineralidad de menor intensidad. Siempre es la fruta quien dirige la puesta en escena, dejando paso a una boca sabrosa, alzada la fruta, con un músculo en el paso digno de elogio, jugoso y pleno en carácter. Se deja ver la influencia de las lías, con un avance untuoso, con alguna nota cremosa, envolvencia y estructura. Frescura y un buen tono en cuanto a integración alcohólica, largo y con llegada. La retronasal habla de limón, manzana, pera y ciruelas claudia en sazón, flores blancas y amarillas, especiados dulces, almendra tostada, suave lecho de membrillo e hinojos, guiño anisado, dejando en el epílogo una glosa de sugestivo amargor que se une con evocaciones de piedra húmeda. Dentro de la satisfacción que produce catar un vino así, además puedo añadir una dosis de orgullo personal, ya que esta añada aún no está disponible en el mercado, es pues lo que habitualmente se conoce como primicia, para mi y para los lectores que siguen este blog de modo habitual.
Una gran añada de este Lore de Ostatu, que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable. Apoteosis.

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