martes, 7 de marzo de 2017

Orto Vins Dolç D´Orto Blanc 2014.



Catalunya es zona vitivinícola con una notable tradición en vinos dulces, vi dolç, y lo es gracias a un presente en donde algunas bodegas siguen elaborando siguiendo el legado iniciado en el siglo XIII por el legendario médico Arnau de Vilanova, alquimista y teólogo además de galeno, que en una de sus obras describe los primeros métodos de elaboración de estos vinos, interrumpiendo la fermentación con un añadido de lo que él mismo define como espíritu de vino, que no es más que una destilación del propio vino. Como refiere Arnau de Vilanova el momento de esa adición condiciona el contenido de azúcar que queda retenido, pues las levaduras no sobreviven a un contenido alcohólico superior a los quince grados, de ese modo quedan vinos que conservan el aroma y sabor varietal de la uva y el contenido de azúcares naturales no fermentados.
Este vino blanco dulce elaborado por el enólogo de Orto Vins, Joan Asens, bajo el atento seguimiento de los viticultores Jordi y Josep Beltrán y Josep Jové, todos ellos socios del proyecto que cuentan con antepasados familiares dedicados a este mundo fascinante del viñedo y la bodega, cimienta su alma en una base mayoritaria de uvas de garnacha blanca, ochenta porcentual, con la cantidad restante dedicada a una amplia colección de variedades procedentes de viñas viejas, como macabeo, tripó de Gat, picapoll blanca, ceps de Sant Jaume ó mamella de monja.
Asens elabora pacificando en cañizos durante un tiempo ligeramente superior a cuarenta días, posterior prensado y fermentación en depósitos de acero inoxidable.
A partir de su embotellado, disfrute asegurado.
En copa parada muestra una estética glicérica, con tonalidades amarillas doradas, ambarinas, oro viejo, buen brillo, asomando en la proximidad aromática recuerdos de fruta de compota navideña, confituras de higo, membrillo, ciruelas pasas, flores secas y bosque otoñal, con una continuidad de frutos secos tostados, melosidad y un fondo cítrico suave que da equilibrio al conjunto de la fragancia. La boca se afirma intensa desde el arranque, con un buen despliegue de acidez, la golosa personalidad del vino no resulta pesada, tiene una buena réplica con la seña de frescura, untuoso y amable en el avance. Buena persistencia, amplio y envolvente. La retronasal insiste en nostalgias de orejones y ciruelas pasas, cítricos escarchados, gesto almibarado y meloso, confluyen flores blancas y amarillas secas, naturaleza silvestre y otoñal, resinas que dejan paso a piñones tostados, finalizando con frescura y prolongación.
Me ha encandilado por su equilibrio y por esa beatifica sensación de conjuntar dulzor y frescura, sin apelmazar el paladar, como por desgracia sucede a veces con algunos vinos de este perfil.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

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