viernes, 17 de marzo de 2017

Finca La Emperatriz Parcela Nº1 Cosecha 2012.






En el agradable transcurso de una comida de amigos, llegados estos a La Rioja desde tierras sevillanas, pude realizar uno de esos saludables ejercicios consistentes en armonizar un vino con algún extraordinario manjar, emplatado relevante, esta vez elaborado por el firme pulso de un chef de envergadura. En el paraje de Rivas de Tereso, allá donde las brisas procedentes del emblemático Toloño se enfrentan con el visitante compitiendo con la magia rural de una coqueta localidad con sonserrana adscripción, se encuentra el restaurante La Bodega de Rivas, establecimiento capitaneado por Raúl Muñiz. Tras su prolongada estancia en los fogones de La Vieja Bodega, este cocinero de origen cántabro y con formación cerca de Martín Berasategui y Juan Pablo Felipe, plantea una cocina que reúne sabor y estética, desenfado y producto, garantizando al comensal mucho más que máscaras y pepitorias. Como ejemplo este bacalao asado con pisto de changurro y pil-pil, manjar en su punto correcto, equilibrado y sustancioso, gloria bendita del chef, que desafiando arcaicos purismos, armonicé con un vino tinto de Rioja, el Parcela número 1 de Finca La Emperatriz.
Monovarietal de la casta tempranillo, fruta procedente de las viñas más viejas de la parcela más emblemática del dominio enclavado en una zona fresca de la denominación de origen Rioja, terreno con canto rodado en superficie y componente franco arenoso, dotado de buen drenaje y buena exposición solar. Las viñas acreditan una edad media de sesenta y siete años. Rendimiento de dos mil ochocientos kilogramos por hectárea, procediendo con vendimia manual buscando cepas con menos vigor. Mesa de selección en bodega y paso a un cubillo de madera en donde realiza fermentado y macerado, siguiendo con un sangrado y traslado a barrica para proceder con la fermentación maloláctica. El posterior proceso de maduración se prolonga durante dieciocho meses utilizando barricas de madera nueva de roble francés, de grano fino.
En copa parada afronta un cromatismo apicotado intenso con reflejos púrpura oscuros, nariz que proclama nostalgias de fruta negra y roja en sazón, marcada sensación de frescura, segunda instancia destinada a recuerdos de flores violetas, eje balsámico y algunos lácteos menores, final de la fragancia con suaves tostados y un retazo de mineralidad que llega evocado por notas de piedra húmeda.
Firme durante su arranque en boca, al igual que en su proximidad aromática es la fruta quien manda, sutil amargosidad, balsámico desenvuelto, estructura y los taninos jugosos y algo marcados, con un punto de astringencia que prolonga su expresión gustativa. Tiene músculo y me hace pensar que es uno de esos vinos que tendrán una estupenda deriva futura, en el presente fresco y con nervio. Tal vez esta añada 2012 del Parcela Número 1 de La Emperatriz sea un ejemplo eficiente y más que válido para demostrar la colosal variedad de vinos de tempranillo que tiene Rioja en función siempre de la diversidad de suelos y climatología diferenciadas existentes dentro de esta zona vitivinícola. Buena persistencia, la retro nasal habla de ciruelas negras y rojas, cerezas y arándanos, pétalos florales oscuros, cremosa inspiración fruto de la influencia del roble francés, con centro de regaliz, algunos suaves tostados, guiño de hoja de tabaco y final, con rotundidad, expresando roca húmeda.
Lo califico en esta edición de vendimia 2012 como muy recomendable. Progresará hacia cotas mayores. Su frescura y acidez compartió buenos instantes con el bacalao de Raúl Muñiz, y quien dirige este blog tuvo la suerte de comprobarlo in situ.

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