jueves, 30 de marzo de 2017

Fattoria Bruno Nicodemi Le Murate Trebbiano 2016.




Hay vinos que sólo pretenden agradar, servir con humildad y franqueza varietal a quien los quiera disfrutar. Le Murate Trebbiano, en edición de añada 2016, referencia blanca de la bodega italiana Fattoria Bruno Nicodemi puede calificarse de ese modo. Simpleza y correcta expresión, sin complejidades excesivas, con unos modos fáciles. Zona centro meridional de Italia, con influencias montañosas y marinas, en donde la casta trebbiano tiene una relevancia destacada en el viñedo. No es una uva especialmente valorada y sin embargo se utiliza, debido a su alta expresión ácida, en la elaboración de cognac, destacando que lo que en Italia se denomina de ese modo, en Francia es la ugni blanc. También es usada en los vinagres balsámicos y por supuesto en la elaboración de vinos blancos secos como el que hoy ocupa el protagonismo de esta entrada del blog. De origen mediterráneo oriental, estuvo ya presente en el Imperio Romano y probablemente viajó desde Italia a Francia durante el cambio de sede papal a Aviñón, durante el siglo catorce.
Fruta que se vendimia en las viñas localizadas en las colinas de Abruzzo Teramo, a una altitud media sobre el nivel del mar de entre doscientos cincuenta y trescientos metros, exposición este y asiento en suelos de componente calcáreo arcilloso. La edad media de las viñas oscila entre quince y treinta y cinco años. Cosecha manual, con traslado de las uvas a bodega e inicio de un proceso tradicional de vinificado que incluye una fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable que se extiende durante un periodo de entre treinta y cuarenta días, respetando siempre el control de temperatura. Permanencia sobre lías por tres meses, con removidos semanales.
En copa parada ofrece un cromatismo amarillo pálido brillante con algunos reflejos cetrinos, nariz en donde surgen nostalgias de fruta cítrica, pétalos florales blancos y amarillos, guiño herbal controlado y algunas sensaciones cremosas que se conjuntan con una brisa balsámica, con memoria de resinas. Equilibrado en nariz, la boca abre con la fruta en primer plano, untuoso en el paso, buen punto de acidez, hay media alta intensidad de frescura. La persistencia es de media condición, con la retronasal insistiendo en similares retornos a los descritos en la vía olfativa. Limón, ciruelas claudia en sazón, alguna evocación de pera de agua, con camomila  y ortiga blanca en segundo plano, hinojos y resinas y un final con un tímido guiño salino.
Lo califico en esta añada 2016 como recomendable.

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