martes, 14 de marzo de 2017

DSG Vineyards Lágrimas de Garnacha Old Vines Añadas 2014 y 2015.




Dentro del proyecto del enólogo y viticultor David Sampedro Gil, se encuentra este vino tinto de garnacha, empadronado en la localidad navarra de San Martín de Unx y acogido a la denominación de origen Navarra. En colaboración con la cooperativa del municipio perteneciente a la Merindad de Olite, Sampedro utiliza fruta vendimiada en cepas viejas situadas en bancales de la zona, pendientes topográficas que se asientan en terrenos de componente calizo.
Vinificado mediante proceso tradicional, con fermentación alcohólica bajo control de temperatura que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable, continentes donde realiza una posterior maloláctica y un afinado de entre tres y cuatro meses en contacto con sus lías.
En copa parada describe un cromatismo apicotado de buena intensidad, reflejos rubídeos y ligeros grana, afirmando en la proximidad olfativa recuerdos de frutos rojos maduros, evocaciones finas de naranja escarchada, algunos balsámicos de fondo que abrazan los testigos frutales y dan buena longitud al perfume. Entrada golosa, paso de media fluidez, con un punto neurálgico del avance en el que la fruta planta su personalidad varietal. Sabroso y equilibrado, franqueza y frescura. La traza de acidez se descubre con media intensidad, con buena llegada hasta el final de la cata, manteniendo viveza y sapidez. La retronasal insiste en recuerdos de cerezas, fresas de mata, guiño varietal cítrico y un perímetro suavemente anisado que de lejos también evoca regaliz.
Muy en consonancia con la filosofía de trabajo y la capacidad de interpretación que Sampedro hace de las zonas, los suelos y el resto de parámetros vitivinicultores.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.




A continuación he catado la edición de vendimia 2015 de esta misma referencia, con los mismos métodos de vinificado, exaltación de nuevo de la garnacha procedente de esas cepas asentadas en barrancos, con una influencia atlántica y una divertida frescura que realzan la varietal, mostrándola desde el interior de la copa de cata como si de un juego de niños se tratara, similar cromatismo suave, ligero, con una estética apicotada que deslumbra con reflejos rubídeos. Nariz que expresa recuerdos de frutos rojos, en esta añada y en mi opinión como seña diferencial respecto a la anterior, algunos negros, mayor carga expresiva balsámica que en la edición de cosecha 2014. Ambas añadas genuinas muy varietales, con ese guiño cítrico en segundo plano, fresas de mata y frambuesas, cerezas y moras, más amplitud frutal, con los testigos aromáticos más centrados en memorias de regaliz, y menos en los anisados reflejados en mi crónica de cata del Lágrimas de Garnacha 2014.
Entrada en boca golosa, con el paso en fluidez y los retornos de fruta intensos, suave y sugerente punto amargoso, que se capta en la zona trasera de la lengua y en el paladar. En ambos casos la tanicidad es de bajo recorrido, y en los dos la llegada y el alcance son estupendos.
La retronasal recluta nostalgias de fruta roja y negra maduras, flores rojas y violetas, el fino apunte cítrico y la seña balsámica que prolonga su expresión.
Califico esta añada 2015 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Se agradecen vinos como estos, amplios, sabrosos, divertidos y en los que la fruta llega a emocionar.

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