domingo, 5 de marzo de 2017

CVNE Rosado 2016.




No es la primera vez que afirmo sin rubor que no soy yo precisamente un defensor de los vinos rosados elaborados con base varietal de la uva tempranillo. Siguiendo los criterios que me marca el gusto propio y la opinión experimentada de algunos sabios senadores de este mundo de la fascinante y amplia cultura del vino, siempre que me toca elegir mi dirección toma los derroteros de la garnacha de Rioja, aunque no descarto alguna otra incursión en vinos rosados de otras zonas vitivinícolas del mundo que se elaboran con otro tipo de uvas.
CVNE defiende en el mercado bajo su estandarte este vino rosado de tempranillo que he podido catar en su nueva edición de añada 2016. No es la primera vez que me acerco a esta referencia y siempre llego a la misma conclusión que abre esta entrada del blog. Personalmente me inclino más, entre los vinos rosados de este grupo bodeguero, por el de Chus Madrazo y Contino, que pude catar y degustar en su edición de añada 2012 y que se elabora mediante una conjunción varietal de graciano y garnacha, ó incluso por el Viña Real, que aunque no incluye la garnacha, es en realidad una peculiar comunión de viura, base mayoritaria, y tempranillo.
No le quito mérito a CVNE, pues en la variedad está la verdad, simplemente doy mi opinión.
Tras la vendimia manual, y con la llegada de la fruta a bodega se lleva a cabo un encube en depósitos de acero inoxidable, iniciando un sangrado posterior y la fermentación alcohólica que no incluye ni hollejos ni pepitas, siempre bajo control de temperatura.
El plano cromático del vino exhibe un lienzo rosa frambuesa brillante, con reflejos azulados, nariz que recoge recuerdos de frutos rojos en sazón, mermeladas, flores rojas y un esbozo de caramelo. La boca comienza con intensidad, pero avanza de más a menos, discreta, con alguna seña de acidez y frescura, y cierta desconexión cuando el vino alcanza el paladar.
Tiene a mi juicio un déficit de llegada y alcance hacia el final de la cata y le podría pedir un escalón más arriba en cuanto a su traza de acidez, la marca golosa prevalece por encima de aquella.
La retronasal insiste en frutos rojos, nota de mermelada, alguna flor roja y los impulsos balsámico y cítrico que ni llegan ni se les espera.
Acaba antes de lo deseado. Califico esta añada 2016 como aprobado justo.

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