domingo, 12 de marzo de 2017

Château Plaisance-Branne 2014.




Dominio vitivinícola bordelés que forma parte de la maison Kressmann, négociant y productores de vino en Burdeos desde que en el año 1858 un joven emprendedor prusiano, Edouard Kressmann, llegara a esa zona de Francia y se apasionara por este fascinante mundo de los viñedos y las bodegas. No confundir con Château Plaisance Fronton, esta bodega localizada en Vacquiers y que está administrada en propiedad por Marc y Louis Penavayre. Puestos a más confusión me encuentro con unas referencias del gran Bernard Magrez, acogidas a la apelación Premières Côtes de Bordeaux que también llevan el nombre de Château Plaisance. 
Desde 1994 esta bodega de la apelación Montagne Saint Emilion, pertenece a la familia Ducourt que la adquirió a los Larribière-Despagne. Bajo la responsabilidad de Eric Fuzeau se administran cinco hectáreas de viñedo asentadas en terrenos de componente arcillo calcáreo, con zonas de sílice y grava. Las cepas pertenecen a las castas merlot, mayoritaria, y cabernet sauvignon.
Tras la pertinente vendimia, se vivifica usando depósitos de hormigón y acero inoxidable, cuidando el control de temperatura y madurando, tras maceración prefermentativa y alcohólica en los mismos continentes, añadiendo un veinte por ciento de barricas de madera de roble francés.
Tras el descorche, precisa algunos minutos de aireación, dando después lugar a recuerdos de fruta roja en sazón, tostados y algunas evocaciones florales y silvestres, propias de la cabernet sauvignon, que está reflejada en un veinte por ciento en el marco varietal del vino. Fondo balsámico suave y algunas nostalgias de frutos secos tostados. La merlot se hace fuerte en el paso por boca, buena acidez y alguna seña de la madera en el avance, con cierta untuosidad que se alinea junto a los tostados, media envolvencia. Taninos maduros y golosos, no diría que se aprecia alguna sensación secante y sin embargo por momentos la madera se muestra algo percutora, sobre todo cuando el vino llega al paladar. Media persistencia, con la retro nasal hablando de cerezas y ciruelas rojas, pétalos florales y sous bois, expresividad de arbustos silvestres. Los tostados y balsámicos tienen menor marca en esta fase.
Finaliza con media llegada, incluso podría definirla como media alta.
Un vino de trago fácil, armado y con buen encaje de la madera de roble, aunque en el recorrido por boca y paladar la influencia leve de las barricas se muestre con, a mi juicio, demasiada carga.
Lo califico en esta añada 2014 como recomendable.

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