martes, 7 de marzo de 2017

Château Croix-Mouton 2015.



Propiedad de Jean-Philippe Janoueix desde que lo adquiriera en el año 1997, Château Croix-Mouton es un dominio vitivinícola bordelés con diecinueve hectáreas de plantación asentadas en terrenos de composición arcillosa, aluvial y caliza, acreditando las viñas una edad media de más de cuarenta años. La cercanía del río Dordogne y la proximidad a la apelación Fronsac, junto a la belleza arquitectónica del edificio principal de la bodega, con un estilo propio del siglo diecisiete, convierten a Croix-Mouton en un lugar privilegiado en lo estético.
En cuanto a esta edición de añada 2015 de su referencia principal, está elaborada con una base mayoritaria de la casta merlot, con complementos adicionales de cabernet franc, castas que forman la seña de identidad de los viñedos en propiedad del dominio.
Janoueix lleva a buen término el proceso de fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable y hormigón, entre veinte y veintiséis días para la merlot y entre dieciocho y veinte jornadas en lo que respecta a la cabernet franca. Desarrolla la maloláctica en barricas de roble francés, con una proporción de madera nueva del cincuenta por ciento, y en depósitos. Por último la maduración tiene lugar en idénticos continentes, extendiendo su duración a un periodo que oscila entre los tres y cuatro meses, antes de proceder con el embotellado.
En copa parada exhibe un cromatismo apicotado de buena intensidad, reflejos violáceos e insinuaciones púrpura, aproxima en la cercanía aromática nostalgias de fruta fresca roja y negra en sazón, algunas señas ligeras que en segunda instancia escenifican pétalos florales, centrando el eje del perfume en balsámicos. La fruta se muestra en toda su extensión, amplia, rotunda, lozana y con buena maduración. Boca golosa en el inicio, profundo y largo, con buen despliegue de la traza de acidez, viveza y probada buena extracción, taninos suavemente marcados y jugosos, lozanía y buena carga frutal. La persistencia es un hecho y en la retronasal insiste en evocaciones de cerezas, ciruelas rojas, arándanos, con sensaciones de pétalos rojos y violetas, fondo de regaliz, una brisa tostada muy fina y algún brote especiado dulce de contenida expresividad.
Finaliza con muestra de equilibrio y sapidez. Una buena alternativa a los tradicionales vinos de larga crianza de Burdeos.
Lo califico en esta añada 2015 entre recomendable y muy recomendable.

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