martes, 21 de marzo de 2017

Celler del Roure Les Alcusses 2013.




Bodega familiar localizada en tierras valencianas, cuya cabeza visible el ingeniero agrónomo Pablo Calatayud ha sido apasionado responsable de la recuperación de una varietal vinífera casi extinguida, la mandó. Calatayud empezó su proyecto en el año 1996 con veinte hectáreas de cultivo situadas en Moixent, localidad del sudoeste de la comunidad valenciana, en la comarca de La Costera. Posteriormente el vitivinicultor adquirió cuarenta hectáreas más en el valle de Les Alcusses, en plena Serra Grossa, cerca de un poblado ibérico bautizado como La Bastida. Cordillera prebética que sirve de barrera natural entre las comarcas de Albaida y La Costera, y que da nombre al vino que hoy ocupa parte del protagonismo de este espacio divulgador de la cultura del vino. Calatayud cuenta con diversidad de suelos, franco arenosos, arcillo calizos, y desde luego con diferentes orientaciones cardinales de sus viñedos. Comparte sus criterios profesionales con Victor Marqués e Iván Gómez y en lo que se refiere a este Les Alcusses en edición de vendimia 2013 conjunta fruta de castas diferentes, monastrell, merlot, syrah, tempranillo y cabernet sauvignon. Acredita una maduración de entre tres y cuatro meses, desarrollada en barricas de madera de roble francés de dos y tres años.
Descorche y primer servicio en copa, afirmando un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos púrpura, nariz que recoge nostalgias de fruta roja y negra maduras, ligeros tostados y sensaciones de caramelo, centro de fragancia balsámico, pan de horno de leña, acabando con un leve matiz de confituras. La boca abre golosa, sabrosa, pide salivación, desplegando buena frescura y un punto de astringencia sugerente y equilibrado, sin estridencias, con la tanicidad marcada y jugosa. Amplio, con una buena llegada y persistencia. La fase retronasal abunda en evocaciones de cerezas, ciruelas rojas y negras, arándanos, abriendo una compuerta de tostados comedidos, de nuevo los retornos de pan y un guiño de caramelo. Los brillos balsámicos de regaliz y un tono muy sugerente de amargor prolongan sus sensaciones.
Lo califico en esta añada 2013 como muy recomendable. Fantástico equilibrio e indudable estructura.

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